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Criar hijos sanos, desde la Psicología Clínica

Por: Francisca Domínguez N. | Publicado el: 13 septiembre 2023



La crianza de los hijos no es un tema novedoso. En los últimos años ha habido un acervo de documentación destinada a ayudar en esta importante tarea: recomendaciones, talleres, campamentos, seminarios y guías para padres, hijos y familia. Actualmente vivimos en constante cambio que exige adaptaciones de todos, y la crianza de los pequeños no escapa de esta realidad. Ciertamente los tiempos han cambiado, algunos lo reconocen otros no, y se requiere ver la crianza con otros ojos, así como el cambio de algunas estrategias de crianza.

Partimos de algunas ideas socialmente aceptadas, no por ello “sanas”: muchos padres dicen “yo voy a darle a mis hijos lo que no me dieron cuando fui niño”, o bien “yo disciplino con amor, por eso no castigo”, “yo hablo con él/ella como si fuera mi amigo”; sin embargo, pareciera que dichos planteamientos les faltasen alguna pieza clave para llevar al logro de crianzas sanas o saludables de los hijos. El objetivo es lograr una crianza sana, de bienestar y funcionalidad para los involucrados (padres, hijos y familia); ya que la crianza perfecta, libre de desaciertos no existe, sería utópica.

En las consultas externas de psicología se pueden encontrar motivos de consultas, de los padres respecto de sus hijos, como los siguientes: “es que no me hace caso”, “es inquieto, no descansa”. ¿Qué puedo hacer para que me haga caso, para que se porte bien?, “es como hablar con la pared”, “todo se le olvida”, entre otros contenidos relacionados. Desde mi experiencia profesional estos motivos de consulta comparten algunas características comunes como: los niños “son” el problema, los menores tienen el poder, los padres están cansados, desmotivados y vencidos, por lo que “exigen” recetas curativas, muchas veces mágicas e inmediatas; en resumen, piden “arréglenlo”.

Antes de pasar a considerar algunos puntos acerca de cómo lograr una crianza sana de los hijos pasamos a realizar algunas preguntas claves que deben ser consideradas, como son: yo como padre o madre ¿estaba preparado para la llegada de mis hijos?, ¿fueron o estaban planificados?, una vez llegaron mis hijos realicé cambios en mi vida para atender enteramente sus necesidades? Las respuestas a estas preguntas pueden influir en el manejo que se haga de la crianza de los chicos. Esta idea plantea que la crianza es un proceso compartido, pensado, dinámico donde, los involucrados (padres e hijos) deben ser aliados activos hacia su bienestar; es una cuestión multifactorial donde los padres tienen un rol preponderante que no deberían abandonar jamás.  

El criar hijos sanos lleva implícito la idea de que, todo aquello que se da como lo que se deja de dar, va a dejar huellas en el individuo, a corto, mediano o largo plazo. Los niños no son inmunes a los tratos e intratos que se les da, esto impactará en su bienestar o malestar emocional, conductual, relacional, académico y otro.

Nuestras consideraciones van dirigidas a lo siguiente:

  1. Primero que todo, responda las preguntas previamente señaladas en párrafos previos. Realice ese autoanálisis y rescate lo que le pueda aportar para contribuir al crecimiento sano de su hijo(a). Es importante reconocer que, como padre, se es importante y “el estar o no”, física y/o emocionalmente, deja huellas en los hijos. Ser padre significa ser adulto y funcionar como tal, priorizando, hasta cierto punto, en las necesidades de los hijos.  
  2. Tome en cuenta la edad y personalidad de su hijo. No es lo mismo un recién nacido, un niño de 1 año, o de 3, o 6 años. Cada edad tiene su realidad, exigencia y tarea necesaria que hay que realizar. Acompañe a su pequeño en su crecimiento, no lo mantenga infantilizado ni lo lleve a adultificar.
  3. Tome en cuenta el sexo de su hijo, dado que cada uno va a tener sus propias exigencias.
  4. Estime un tiempo exclusivo para compartir con su hijo (a), donde puedan jugar, hablar, reír y disfrutarse ambos. Que este tiempo no sea para sermonear, anexarle la tecnología, o bien un escrutinio persistente; todo lo contrario, acompañarlo en su crecimiento.
  5. Revalúe sus prioridades como hijo (a), amigo (a), compañero (a), esposo (a) y realice cambios presentes que redundarán en el mañana.

Favorezcamos una crianza sana a los propósitos de los desafíos que tendrán estos chicos a lo largo de su vida, facilitando que tengan las competencias, herramientas y recursos para hacerle frente a su crecimiento, maduración, salud metal y exigencias de la vida en general.

La autora es Doctora, Psicología clínica-psicoterapeuta Certificada y Docente Universitaria

La responsabilidad de las opiniones expresadas y la publicación de los artículos, estudios y otras colaboraciones firmadas, corresponde exclusivamente a sus autores, y no la posición del medio.

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