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El Pacto del Bicentenario: un modelo de diálogo en Panamá y la región

Por: Julissa M. Centeno G. | Publicado el: 24 agosto 2023



Una de las características que destacan a Panamá, como país democrático, es su capacidad de establecer vehículos de comunicación y canales, que permiten a sus coterráneos, la posibilidad de incidir de una manera u otra en el día a día de la vida republicana del Istmo.

Es así, como más de una decena de ejercicios de diálogos han sido convocados en el país, sin embargo, particularmente uno de ellos, ha sido observado muy de cerca por países vecinos y ha recibido el elogio de altos comisionados de organismos internacionales, quienes han reconocido el esfuerzo inédito e histórico de este proceso.

El 26 de noviembre del 2020, cuando el país seguía atravesando las consecuencias inesperadas debido a la Pandemia del COVID-19, el gobierno central, convocó a los ciudadanos a ser partícipes de un ejercicio de ciudadanía y diálogo, el cual se denominó Pacto del Bicentenario “Cerrando Brechas”, nombre que recibe, precisamente porque su llamado se realiza en el marco de la celebración del Bicentenario de la República de Panamá.

Un proceso de participación ciudadana que convocó a los ciudadanos del país a proponer soluciones y expresar sus ideas y propuestas, con el objetivo de cerrar las brechas de inequidad y desigualdad latentes en el país. Representó un espacio idóneo para el consenso de transformaciones sociales, estructurales y para abordar los temas de mayor relevancia para los ciudadanos.

A diferencia de las convocatorias de diálogos anteriores, el Pacto del Bicentenario, difirió en su forma de estos, ya que el proceso fue un ejercicio que se construyó de abajo hacia arriba, sobre los cimientos de esfuerzos anteriores y utilizándolos como punto de partida junto con las propuestas presentadas por los ciudadanos.

Emulando a la antigua Grecia, donde los ciudadanos se reunían en las plazas públicas llamadas ágoras, para discutir sobre los temas de interés, el Pacto escuchó al ciudadano a través de la herramienta tecnológica ÁGORA, donde se recibieron propuestas individuales y grupales.

Superando todas las expectativas, el Pacto, representó un proceso inédito de participación ciudadana a nivel mundial con la participación 212,573 ciudadanos y 186,182 propuestas presentadas, de estas, el 96% 175,992 fueron reordenadas estableciéndose once temas básicos, con subtemas: Agroalimentación, Ambiente, Agua, Deporte, Cultura, Economía, Educación, Estado Justo y Ético, Inclusión, Infraestructura y Salud.

De la categorización resultante de esta fase, se pasó a la conformación de las Mesas Regionales Temáticas, siendo la primera vez que un ejercicio de diálogo llegaba al alcance de todas las regiones del país, dando como resultado 1,361 consensos regionales, los que se convirtieron en los insumos de trabajo de las Comisiones Nacionales Temáticas, los cuales produjeron 187 acuerdos nacionales.

Internacionalmente, hubo un reconocimiento del camino tomado como país. El Pacto ha sido catalogado como un buen ejemplo de los aprendizajes que están haciendo muchas democracias, porque ha quedado claro que no basta con buenas políticas públicas para asegurar bienestar y progreso, la gente en la región pide además inclusión, pide reconocimiento y ser parte de cualquier avance colectivo.

El proceso del Pacto, asumido por Panamá puede considerarse un ejemplo para muchas otras naciones, por tratarse de un proceso con alta participación, pero además porque está concebido de abajo hacia arriba, desde los ciudadanos y sus organizaciones hacia las instituciones del estado. Este ejercicio representó la oportunidad de asegurar que, mientras en muchos lugares las instituciones democráticas siguen siendo cuestionadas por alejarse de las necesidades que aquejan a las personas, dando así paso a revueltas sociales y experimentos autoritarios, Panamá estaba marcando la diferencia por la vía del diálogo.  

La región reconoce que las democracias se resuelven con más democracia y que es allí donde radica el reto. La democracia debe perfeccionarse, renovarse y ser capaz de reconstruir los vínculos entre sociedad y estado y que mejor manera de hacerlo con paz social, a través del diálogo, con argumentos y propuestas y a través un proceso consensuado y bien diseñado.

La autora es Periodista y Doctoranda en la Facultad de Comunicación Social

La responsabilidad de las opiniones expresadas y la publicación de los artículos, estudios y otras colaboraciones firmadas, corresponde exclusivamente a sus autores, y no la posición del medio.

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