Experiencia de Tres días y dos noches en la Isla Barro Colorado
"Cuando creíamosque teníamos todas las respuestas, de pronto, cambiaron todas las preguntas” Mario Benedetti.
Como un reloj zuiso la salida anunciada para una pequeña pandilla de aventureros era la 1 de la tarde, hora exacta en la que estábamos abordando una lancha del Instituto Smithsonian aparcada en las riberas del lago Gatún (algún día catalogado como el lago artificial más grande del mundo) convocados para una capacitación, sin lugar a dudas, con los guías naturalistas más emblemáticos de la República de Panamá conformada por expertos en avistamiento de aves e identificación de especies vegetales.
La Isla Barro Colorado se formó tras la creación del lago Gatún en 1913 durante la construcción del canal de Panamá. Esa isla era en realidad la parte alta de una colina de 15 kilómetros cuadrados, hoy en día alberga una de las más antiguas estaciones de investigación en el mundo, donde se han llevado a cabo estudios durante más de 100 años. Tal como su nombre lo indica es un sitio protegido dedicado al estudio de los bosques tropicales y, junto a cinco penínsulas adyacentes, forman un Monumento Natural.
Desde su inundación la isla se convirtió en refugio de gran cantidad de animales y conservó una muestra significativa de la flora propia del área. Convirtiéndose en la selva tropical más investigada del mundo y no es para menos en la isla se han avistado jaguares, pumas, ocelotes, monos y 120 tipos de murciélagos. En esas 1.560 hectáreas se estudia biología, ecología, evolución y comportamiento animal, los efectos del cambio climático y efecto invernadero, la caída de rayos y su impacto en el ecosistema, etc. Es un hábitat de casi 400 especies de aves, unas 500 especies de mariposas y 500 tipos de árboles, hogar de más de 900 monos aulladores.
La diversidad forestal ha permitido el desarrollo de varias iniciativas. Una de ellas es el monitoreo forestal a largo plazo, donde una parcela –50 hectáreas– estableció los parámetros para la red ForestGEO del Smithsonian, que ahora monitorea el crecimiento y edad de aproximadamente 6 millones de árboles y 12.000 especies en 73 parcelas en 27 países de todo el mundo.
Otro proyecto es la estación sísmica, un sensor –de los más de 150 que forman parte de la Red Sismográfica Global de Estados Unidos– que monitorea los movimientos sísmicos.
Al visitar la isla, te encuentras con una vista impresionante de edificaciones modernas adecuadas para el desarrollo de proyectos investigativos interesantes y variados, el calentamiento de los suelos y la liberación de gases en la atmósfera, los insectos que afectan la reproducción de especies arbóreas tales como el Cativo, Guayacán, Roble y Jacaranda, y las circunstancias globales que están afectando a la naturaleza.
Los días y las noches se hacen cortas para cualquier persona interesada en aprender, todo allí es naturaleza y ciencia, un paraíso terrenal para exploradores, científicos y amantes de la naturaleza en su más pura expresión.
Terminada nuestra jornada, abordamos el barco de salida (único durante ese día) y mientras avanzamos aguas adentro, cae una leve llovizna. atrás quedan 100 años de historia natural, y 13 o 15 millones de años con los que se data el surgimiento del istmo de Panamá. Queda atrás el rugir de los monos aulladores machos, el vuelo de las águilas caracoleras, los imponentes árboles y los científicos que en el presente están tratando de interpretar nuestro futuro.
El autor es estudiante de turismo Alternativo de la Facultad de Humanidades de la Universidad de Panamá


