Participación de las audiencias de los medios de comunicación en las sociedades democráticas
La sociedad es un conjunto de individuos que interactúan y se relacionan en diferentes entornos, bajo normas, valores y estructuras socialmente funcionales. Para mantenernos informados de los acontecimientos de nuestros países, pasamos de ser simples individuos a convertirnos en audiencia, una vez que somos objeto de los medios de comunicación que, dependiendo de quién seamos el objetivo, cobramos un significado diferente. Por ejemplo: para las agencias publicitarias somos cifras, segmentos cuantitativos en que se divide la sociedad según las preferencias., mientras que, para los anunciantes, consumidores potenciales.
La realidad es que todos somos audiencias, sin embargo, ¿qué tipo de audiencias somos? ¿audiencia activa que construye a partir de su relación con los medios o audiencia pasiva que se limita a ser espectador?
Y es que, como audiencia, tenemos derecho a exigir no solamente calidad en la realización de los mensajes que se nos hacen llegar, sino también calidad de los contenidos de dichos mensajes. Pero con esto nace una nueva interrogante: ¿somos realmente conscientes de que tenemos estos derechos y que podemos ejercerlos? ¿Qué podemos hacer para pasar de audiencia pasiva a audiencia activa en nuestro país, teniendo en cuenta las acciones tomadas en otros países Latinoaméricanos?
Desde la posición de audiencia, veo la gran necesidad de que se haga docencia acerca de la importancia de nuestros derechos. Puesto que el público, que se conoce como masa, probablemente desconozca cuáles realmente son esos derechos que podemos ejercer, como, por ejemplo: el derecho a la información veraz, que es una de las más importantes. Pero, además, que los contenidos y mensajes que se nos presenten los medios no atenten contra nuestra la dignidad como individuos sociales.
En algunos países se han desarrollado mecanismos que permiten que exista una mediación entre la audiencia y el público. Sin embargo, también se habla del mecanismo de autorregulación en el que los medios, por puro sentido ético, son su propio regulador de contenidos y mensajes. Al tratarse de un mecanismo basado en la ética, éstos se consideran sistemas voluntarios de control, no oficiales, regulados y financiados de forma individual por cada medio. De esta manera, el medio se compromete con la sociedad sin que exista una coacción, con lo cual se logra un reconocimiento de los límites a la libertad de expresión, de acuerdo con lo sustentado en el 2003 por Gerardo Albarrán de Alba. Pero ¿qué tanto beneficia esta “autorregulación” a los intereses de la audiencia?
En el contexto panameño existen dos (2) acuerdos de autorregulación. Por un lado, el concerniente al medio televisivo que se encuentra establecido en la resolución de la ASEP JD 4201-RTV2011 y, por otro lado, el que regula a los medios radiales, establecido en la resolución de la ASEP JD3282.
Mirando ambos mecanismos como acciones respecto a las necesidades de los consumidores, es probable que la percepción de la audiencia tenga un grado de indiferencia producto de ver a la autorregulación como un beneficio puramente para el medio y a la regulación, como una pérdida de tiempo en la que las autoridades no dan seguimiento a las quejas. Por eso, es importante insistir en hacer una docencia y crear un verdadero sentido de pertenencia, que provoque reacciones en dirección de ejercer los derechos que tenemos como audiencias.
La autora es magíster en Producción y Dirección Televisiva y Cinematográfica


