Creencias Limitadoras; Pensamientos y Conductas Desacertadas
En una de esas tantas vivencias que nos da la vida, estuve en un escenario académico, en donde escuché la siguiente historia; Un nieto le pregunta a su abuelo, ¿cómo se pierde la vida? El abuelo le contesta; la vida se pierde de muchas formas. Se pierde cuando la quieres vivir, y vive la vida de otros, y no la tuya. Se pierde criticando los errores de otro; y no mejorando la tuya. Se pierde cuando te lamentas a cada momento, por haber fracasado; y no buscas soluciones para poder triunfar. Se pierde cuando te la pasas envidiando a los demás; y no superándote a ti mismo. Se pierde cuando te enfocas sólo en cosas negativas; y dejas de disfrutar las cosas buenas. La vida no se pierde cuando dejas de respirar; la vida se pierde cuando deja de ser feliz. Así mismo, pude escuchar otra.
Un padre le dice a su hijo, te graduaste con excelentes promedios. Acá tienes un auto que compré hace muchos años atrás. Tiene más de cincuenta años de antigüedad, pero antes de dártelo, llévalo a la agencia de autos usados y dile que lo quiero vender, a ver cuando te ofrecen. El hijo fue y cuando volvió le ofrecieron supongamos mil balboas, porque está muy desgastado. El padre le dijo, bueno llévalo a la casa de empeño. El hijo fue, y cuando volvió, le dijo a su padre, la casa de empeño, le ofreció cien balboas, porque era un auto muy viejo. Entonces, el padre le pidió, que vaya a un club de autos. Y cuando regresó, le dijo al padre, que le ofrecieron cien mil balboas, porque me dijeron que era un auto muy clásico, y muy apreciado por los miembros del club. El padre le replica al hijo, quería que supieras que el lugar correcto, te valora de la forma correcta. Si no eres valorado, no te molestes, significa que te encuentras en el lugar equivocado
Ambas historias, deben ser analizadas y comprendidas desde la conformación del pensamiento humano y las deformaciones que puedan padecer una persona por situaciones acarreadas por los miedos, creencias limitantes y las llamadas parálisis paradigmáticas (entendida como resistencias al cambio), que frenan nuestra capacidad de pensamiento y conductas en el logro de propósitos personales y profesionales.
Estas conductas asumidas, hacen que veamos de manera no conSciente un panorama negativo e imposible, lleno de obstáculos y limitaciones para lograr nuestros objetivos y metas. Estos estilos de pensamientos, terminan minando y deteriorando nuestra voluntad y autoestima. En consecuencias, anulando nuestros discernimientos y sesgando nuestras decisiones de la manera más asertiva posible. Verbigracia, una frase que lleva encubierta “creencias limitadoras”, “Nadie es imprescindible en la vida”. Asumir como tal dicha frase, es ubicarse en la condición de no ser imprescindible, y como tal, no se empeña en hacerse cada vez más vital para él y la vida.
En una organización sea académica o no, la llamada mediocridad, (comportamiento de muchos politiqueros oportunistas y corruptos), por lo regular, no valoran los recursos humanos que puedan significar un instrumento que conlleva el logro de mejores prácticas. Por la propia inercia que promueve la mediocridad, recursos humanos muy valiosos son proscritos y confinados en el ostracismo intelectual y no por ello, se deja de seguir sosteniendo una plusvalía intelectual imprescindible.
En reflexiones dadas por Dilts, R. (2009), Las creencias limitadoras son las consecuencias de expresiones con intencionalidades encubiertas que generalizan calificativos que minan la capacidad de pensar. Es decir, la siguiente postura de muchos panameños, “el sistema educativo panameño es un fracaso”. Asumir a la libre tal expresión, conlleva encubierta creencias limitadoras, que atentan contra la autoestima y la dignidad, óbice, para justificar acciones estratégicas de sectores oficiales y particulares.
Ambas historias comentadas al inicio del ejercicio intelectual que me permito construir, como resultado, justamente, son ilustrativas didácticamente hablando, para retomar sesgos de pensamientos que cotidianamente, se conviven en entornos académicos, empresariales y sociales.
Dentro de la neurología, retomamos lo indicado por dos neurólogos que nos sirven como referencias, éstos serían; Rebeiro, L (2020) y Corbera, E (2015), lo cual remarcan que en el campo en la cual germina las creencias limitadoras, que impiden el pensamiento emancipador, está determinada por una estructura mental carente del sentido de la “dignidad” y la ausencia de un pensamiento crítico como instrumento para lo que en su momento Sábato, E. (2009), denominó la capacidad de resistirse a toda acción malévola de mentes enfermas que conspiran en el logro de la eficiencia y eficacia de acuerdo a la misión, objetivos y valores enunciados en toda organización, sea académica o empresarial.
Las creencias limitadoras “No te esmeres tanto, a final de cuentas, nadie valora tus esfuerzos”, esta frase como tal, llega a ser percibida como una especie de “verdad disociada” acerca de la realidad. El reiterar esta premisa en entornos familiares, académicos, sociales y profesionales, fruto de experiencias vividas o vistas, ello conduce al pensamiento y a la conducta, en concebir tal creencia, por cierto, un aforismo, dentro del territorio mental, que orienta los caminos del pensamiento y la conducta como una práctica a emular dentro de los recintos académicos.
La experiencia adquirida a lo largo y ancho de mis vivencias académicas, es un “lei motiv”, es decir, una práctica y un estilo de convivir, dentro de organizaciones académicas y empresariales, plagadas de pensamientos con creencias limitadoras y, consecuentemente, conductas que se asumen, en la cual, todo aquél que trabaje con miras a las transformaciones o cambios, no sobreviven, ya que en la cofradía de los mediocres, quienes padecen el “síndrome de judas”(traidores institucionalizados), éste síndrome se focaliza con el “virus de la maldad”, limitando procesos de razonamientos, que impiden las valoraciones de los buenos recursos humanos, útiles a los propósitos del proyecto institucional a desarrollar y cumplir.
Frustrante es convivir y transitar en las convivencias de éstos estilos de pensamientos minados de “creencias limitadoras”, que condicionan el pensamiento, el lenguaje y el actuar asertivo en palabras de Chomsky, N (1997), y Luria Alexander Romanovich, L. (1986), y que las actuaciones en muchos casos de algunos directivos y profesores, con altos niveles de formación académica, reiteren y asuman de forma no “ConSciente” que de acuerdo a Corbera, E. (2015), en su dimensión epistemológica de la “bioneuroemoción”, la “ConSciencia con S”, es aquél pensamiento que actúa de manera arbitraria (pensamiento no mensurado o minado de virus mentales), en las cuales muchas de las conductas asumidas, sea académicas o empresariales, no evalúan las afectaciones que tales decisiones pueden acarrear al logro del proyecto (visión institucional), en término de resultados para una comunidad y no de un grupo oportunistas.
La situación que se alude en el párrafo precedente, se vuelve aún más exagerada cuando la “creencia limitadora” no la hemos construido nosotros a partir de nuestra experiencia, sino que nos ha sido impuesta por otros. Es decir, “pensamientos perversos” creados, gestados, desarrollados y valorados por un sistema organizativo de la cofradía de los mediocres.
Los “pensamientos perversos”, que tienden a limitar o disminuir, conductas de pensamiento crítico como una respuesta de resistencias, oprimen los pensamientos creativos o emancipados, y de no aplicarles un fármaco adecuado para contrarrestar los efectos nocivos y psicosomático, pueden clonarse surgiendo nuevos y nocivos “virus” que impedirán conductas asertivas y pertinentes en la mejora de procesos de los pensamientos y los buenos resultados de una institución o empresa.
Detectando la sintomatología de las creencias limitadoras.
Las creencias limitadoras, aparecen por distintos motivos, en general, por aprendizajes que cada persona ha hecho en su estilo de vida, influenciadas por pensamientos tóxicos propios o influenciados por otros, lo que configuran la estructura psíquica. No debe extrañarnos las decisiones de gestores jerárquicos, lo errático a la hora de designar o asumir posturas que, llevados a la conducta, transforman en forma negativa los resultados institucionales de lo que se quiere lograr.
De allí que es esencial trabajarlos, reconocerlos y desactivarlos para beneficiarse con estructuras mentales más resilientes, asertivas y con pleno equilibrio emocional, en claro beneficios para lo individual, social e institucional.
Cómo se introducen en nuestro cerebro,
A manera de testimonio, que bien podemos matizar. En la Universidad de Salamanca, en España, centro de estudios en la cual obtuve la certificación de uno de mis estudios de postgrados, reza un lema que nos dice “Lo que natura no da, Salamanca no ofrece”. (Quod natura non dat Salmantina non Praestat).
Como tal, se enuncia como una premisa correcta, pero, desde la creencia limitadora, se asume que aquél que no venga dotado genéticamente de un “cociente intelectual”, según los parámetros de los pensadores de la edad medieval, poco o nada se puede hacer.
Empero, las buenas prácticas y las investigaciones desarrolladas en el campo de las necesidades especiales y la educación inclusiva y sus grandes y significativos resultados obtenido con las experiencias de la inserción de esta población, al mundo social, cultural y laboral, demuestra lo contrario. Hoy día, dentro de sus posibles limitaciones y con la adecuada tecnología apropiada de procesos, contradicen “lo que natura no da”.
Es decir, una creencia limitante, se introduce en nuestros pensamientos de manera inadvertidas. Frases, lemas, costumbres, conductas negativas emuladas, estilos de pensar y actuar “no consciente”, llevan consigo una carga semántica que de no ser procesada con un “antivirus” (pensamiento crítico), limitará las capacidades de razonamientos y consecuentemente, las actitudes y aptitudes, se verán restringidas y minimizadas.
Al encontrarse una persona en un microorganismo social o grupal en el trabajo, las “creencias limitadoras” se contagian, como cualquier virus. Ejemplos; una supuesta lealtad de amistad por intereses comunes, politiqueros y económicos, sin validar lo justo de lo injusto; la subjetividad como estilo de pensamientos, el resentimiento personal, las discapacidades para pensar asertivamente, celos profesionales, envidias y el egoísmo. Todas ellas, son el asidero para infectarse de virus mentales.
El entorno de estas personas infectadas por los virus mentales, lo sufre en distinto grado, reflejado en sus maneras de pensar, es decir, inconsistencias en tomas de decisiones y maneras de abordar lo cotidiano. Quienes lo padecen se excusan con frases muy recurrentes en su lenguaje o actitudes cotidianas, tal que el virus mental trae la inhabilidad para poder accionar en tomas de decisiones que involucran ubicar recursos humanos con las capacidades deseadas y no por compromisos politiqueros.
A fin de cuenta, una desacertada decisión, como consecuencias de padecer de creencias limitadoras, afecta la imagen de cualquier institución sea académica o empresarial.
Posología para contrarrestar las creencias limitadoras.
Las dos historias que se exponen al inicio de este ensayo, bien nos puede ilustrar sobre la necesidad de desarrollar estructuras de pensamientos que nos permita visualizar con mayor vehemencia, aquellos impedimentos mentales que contradicen lo pensado con lo actuado.
Determinación de las dosis en que deben administrarse el medicamento.
*Diariamente, ejercicios de pensamiento crítico para contrarrestar ideas insinuantes ocultas en los textos, discurso y manera de actuar.
*Coherencia entre la misión, los objetivos y valores y las decisiones en el actuar.
*Evidencias constantemente, aquellas frases o pensamientos que limitan nuestras capacidades de pensamiento.
*Evitar agruparse con representantes de la cofradía de la mediocridad. Personas incapaces demostrada, envidiosos, oportunistas institucionalizados.
La Composición:
* Conciencia crítica
*Asertividad y resiliencias
*Resistencias a la imposición
*Seguridad actitudinal
Las indicaciones:
No aceptar por válido, creencias, expresiones, comportamientos, pensamientos, sin pasar por el razonamiento y análisis en función del propósito de mejoramiento de lo existente.
Contraindicaciones de la composición
Sostenimientos de creencias, expresiones, comportamientos y pensamientos limitadores.
Para concluir, las posturas de una creencia limitadoras, en las tomas de decisiones de una organización, aula escolar, relaciones interpersonales entre otras, es un pensamiento susceptible de generar confusión o conflicto, justamente, por estar contagiado y esto a su vez, limita la cobertura de razonamientos y sus consecuentes desaciertos en determinadas posturas de pensamiento, lenguaje y actuar.
Con las metáforas y expresiones expuestas en este trabajo, clarifican que las creencias limitadoras o los virus mentales, incidente tremendamente entre lo que sentimos y lo que debemos hacer con “conCiencia”, aprendiendo a tomar nuestro poder mental (pensamiento y conducta), emergiendo con estructuras de pensamientos coherente acorde con los principios de las normas, la academia en clara concordancia con la visión, misión y valores concertados institucionalmente.
El autor es Docente de la Facultad de Ciencias de la Educación, Departamento de Didáctica y Tecnología Educativa de la Universidad de Panamá


