Invasión y tráfico ilegal de especies
El tráfico de especies, que incluye animales y plantas, es uno de los negocios ilícitos más dañinos y rentables del mundo. Este delito contra la naturaleza mueve entre 10.000 y 20.000 millones de euros cada año, una cifra equiparable a la que mueve el tráfico de armas y de drogas. En las últimas décadas, la extinción de las especies se ha acelerado a pasos agigantados hasta el extremo.
El comercio internacional de animales y sus productos se produce desde todos los territorios de la tierra. Las partes y productos de animales que se comercializan son muy diversos, como organismos vivos, huesos, pieles, plumas, cabezas o patas. Un claro ejemplo de esto son los reptiles, que son los animales exóticos más traficados en España, siendo el principal destino de pieles de reptiles del mundo.
Muchos animales exóticos terminan siendo mascotas de manera supuestamente legal de personas adineradas, mientras que las pieles de estos animales terminan en la fabricación de ropa, carteras, cinturones y accesorios, muchas de estas prendas se exportan a países como Estados Unidos, marcas especialmente de lujo siguen utilizando pieles de serpientes y de otros reptiles en sus colecciones de moda coadyuvando al tráfico legal e ilegal de animales.
Cerca de 20.000 ejemplares de elefantes mueren cada año por el tráfico de marfil, este es otro triste caso del tráfico ilegal de animales. Los elefantes, conocidos como los gigantes de la selva, son vitales para el ecosistema y la biodiversidad. Ellos ayudan a mantener los ecosistemas del bosque y la sabana para otras especies y son parte integral de la biodiversidad. En las sabanas, reducen la cobertura de arbustos para crear un ambiente favorable a una suma de animales que pastan.
El tráfico ilegal de animales no solo existe por vanidad de las grandes marcas de ropa o por la ambición de personas adineradas, hay quienes creen en mitos curativos y usan a los animales como remedios a enfermedades o experimentos para la creación de fármacos. El tráfico de especies animales para dedicarlos a falsos remedios médicos está en aumento. Desde los tigres a las aletas de tiburón, pasando por las panteras, muchas especies son capturadas a diario de forma ilegal para ser utilizadas en la llamada medicina tradicional.
Muchos productos pueden encontrarse en cualquier parte, el mercado más extendido es el asiático, especialmente el chino y el vietnamita, donde su medicina tradicional incluye cientos de recetas que se preparan principalmente con partes de distintos animales. Si vas a uno de estos países solo basta con decir una dolencia y la medicina tradicional te indica qué animal debes consumir.
Ejemplos de fines medicinales, para la impotencia te recomiendan el jaguar, el rinoceronte blanco cura los accidentes cerebrovasculares y las convulsiones, los geckos se usan como afrodisíaco y los esqueletos de los monos se prescriben para el dolor general. El caballito de mar es supuestamente capaz de curar los problemas cardíacos y los desórdenes de tiroides.
Casualmente, el animal más traficado en el mundo lo emplean para fines medicinales y es el “pangolín”, superando los 100.000 ejemplares al año. Los chinos y los vietnamitas creen que su carne es afrodisíaca y que sus escamas, que se pagan a 800 euros el kilo, sirven para tratar el cáncer, la impotencia y hasta las enfermedades hepáticas. Cabe recalcar que todas estas especies son trasladadas en deplorables condiciones, inclusive muchos de ellos mueren antes de llegar a su destino.
El comercio ilegal de vida silvestre continúa representando un peligro real para la biodiversidad, los ecosistemas, y también para la salud humana, ya que una serie de enfermedades emergentes provienen de productos animales. Por ello es muy necesario instruirnos en el tema para crear conciencia sobre la crueldad animal que existe y tomar medidas que ayuden de cierto modo a disminuir este grave problema.
La autora es Estudiante de Periodismo de la Facultad de Comunicación Social, de la Universidad de Panamá


