Reflexiones sobre la Economía, en el Día del Economista
La Ciencia Económica es una ciencia nobel. El llamado padre de la economía Adam Smith y del liberalismo, fue un escocés de mucha visión y análisis. Observador escrupuloso y de una profunda capacidad de análisis. Autor de: “La Teoría de los Sentimientos Morales” (1759); “La Riqueza de las Naciones (1776), coincide su publicación con la independencia de su colonia en América, que posteriormente sería la potencia sucesora.
En el siglo XX, Panamá, pasó de ser un país cuya separación de Colombia fue apoyada por Washington, y nace como Estado, bajo la influencia norteamericana, y la acción de Philipe Bunau Varilla. Esa merecida separación de Colombia le costó a Panamá la permanencia de los norteamericanos hasta el 31 de diciembre de 1999. Luego de sacar la estaca colonial de los gringos, Panamá, tuvo abiertas múltiples posibilidades, de construir un país sólido y próspero, basándose en su posición geográfica, la formación de su capital humano y la aplicación de innovación tecnológica para poder equiparar los avances en otras latitudes, y generar bienestar social.
Este es el camino que escogieron los países del sudeste asiático, dando un salto desde una economía agraria a una economía industrial, el caso de Corea, Singapur y Taiwán. Pero también es el papel que ha seguido la economía China, que apostó por enviar a sus ciudadanos jóvenes a estudiar a las mejores universidades y crear un Think Tank para avanzar en los procesos de innovación y desarrollo.
Enrique Iglesias en su artículo de la CEPAL “El Papel del Estado y los paradigmas económicos”, observa que los países de América Latina no aprovechamos la posibilidad de potenciar nuestro desarrollo sobre la base de la formación de recursos humanos dirigidos a procesos de industrialización y generación de I + D, que sería el papel de las empresas en conjunción con las universidades. Pero también hemos requerido el desarrollo de la Planificación para poder organizar de manera metodológica los procesos económicos, que no respondan a los caprichos de los gobernantes, sino a un verdadero diagnóstico de las necesidades de un país joven, y la necesidad de consolidación de una economía fortalecida con desarrollo de sus potencialidades, desmarcándose de la trillada función transitista,
En la actualidad tenemos un país, en manos de especuladores, con presencia de agendas que privilegian los intereses de grupos, y no los intereses mayoritarios de la nación. Grupos que buscan el poder político para resolver sus problemas económicos, a costa del erario público, que compromete el bienestar presente y futuro.
El período de los años setenta, permitió la construcción de un proceso mayormente incluyente de los sectores medios y populares, en el acceso a la salud y educación. Mayor difusión de las expresiones culturales. No obstante, el poder económico, quedo en manos de especuladores y mercaderes, gracias a la Invasión Norteamericana del 20 de diciembre de 1989, que reinstaló nuevamente a los sectores oligárquicos, que causaron la pugna interburguesa, del año 68. Veintiún años después, como resultado de las negociaciones canaleras, revirtió el Canal a Panamá, pero este recurso, está lejos de beneficiar al conjunto de los panameños.
Cuando revierte la Zona del Canal a Panamá, con la consigna: “El uso más colectivo posible”, los mercaderes impulsaron negocios de bienes raíces para ofertar las áreas revertidas. El Estado fue incapacitado para ejercer una función transformadora de las áreas revertidas, y apostar a un uso más colectivo para beneficio social, el establecer la gestión de empresas públicas administradas por el Estado, en algunas actividades relevantes como El Ferrocarril Transístmico, Los Puertos del pacifico y atlántico, el uso de nuestras riquezas del mar para la alimentación popular.
Necesitamos un cambio de dirección, con una visión del interés nacional, con ética por parte de los funcionarios públicos, que son elegidos para servir a la población, para trabajar por la población. Esto requiere de un Estado que sea mediador real, y que busque equilibrar las contradicciones de la sociedad, en beneficio de la mayoría en especial de los más desfavorecidos.
Panameño, es el momento que todos y cada uno de los ciudadanos de este país comencemos a exigir cuentas, responsabilidades, productividad, de quienes manejan nuestros dineros, que entiendan que no es para su uso personal, es para el beneficio de todas y todos los panameños.
El autor es Doctor y Catedrático de la Facultad de Economía


