La inconveniencia e inexequible del Proyecto de ley de Universidad Pedagógica
Entrega de la primera parte,
Las funciones de la educación superior y los diversos sistemas de enfoques en el aseguramiento de la calidad, se acrecentó y se expandió, sobre todo, a finales de la década de los ochenta y mediados de los noventa. Con el devenir de la globalización, la sobrepoblación y los grandes cambios sociales, económicas, políticas entre otras, evidencian el surgimiento de transformaciones de la manera como fue ideada las universidades (Alma Mater Studiorum, Homo homini sacra res, Quod natura non dat, Salmantica non praestat). Hoy día, desde la concepción de la modernidad líquida, de acuerdo Bauman Zygmunt (2006), los centros de estudios superiores en su inmensa mayoría se han convertido en fábricas de patentes de corso, en donde prima la idea del estudiante como cliente y el cliente siempre tiene la razón y la razón es, relativa.
Desde la perspectiva universal, se reconoce a Napoleón Bonaparte y su Código, la instauración del sistema administrativo y judicial francés, en donde las escuelas quedaron supeditadas a una administración centralizada y se amplió el sistema educativo libre, y por la fuerte incidencia intelectual política que surgían de las universidades, intervino en su control y en su desarrollo de contenidos a tratar. Para muchos historiadores, el primer gobernante en intervenir la vida universitaria y a propósitos, en el devenir de la humanidad, han sido muchas. Con igual suerte corrieron otros centros universitarios como lo fue la inmortal frase de Fray Luis De león, que luego de estar confinado a un ostracismo intelectual, tan pronto regresa a su claustro académico, exclama a sus discípulos “entonces como decíamos ayer”.
Para la segunda guerra mundial, Hitler y sus compinches ideológicos, asumieron una iniciativa de organizar una hoguera para incinerar, obras intelectuales generadas en centros de estudios universitarios e institutos, tratando de apagar las grandes influencias de una intelectualidad en el desarrollo de estructuras de pensamientos críticos.
En el contexto panameño, que no ha sido ajeno a las intervenciones de desmembrar el poder que pueda tener las universidades, en una publicación del colega Pinnock Rodríguez, en el diario La Estrella de Panamá, con fecha del 21 de febrero del 2023, se matizan ideas refuerzos como: “los inicios del nuevo orden social conocido como neoliberal, se gestan desde 1979. “Se demandaban orientar al Estado hacia el desmantelamiento de los servicios sociales que ofrecía a la población y la entrega a grandes propietarios privados, las empresas y los servicios de la seguridad social rentables”.
Entonces, con tales matices entre otros, debemos colegir, que, desde la resistencia mostrada 1979, se dio inicio a todo un proceso de conspiración contra los procesos de mejoras de la calidad de vida de los panameños y, sobre todo, la calidad de los procesos educativos. Pinnock Rodríguez, agrega “los sectores de poder más conservadores habían obtenido su primer trofeo político en la embestida neoliberal”. “La primera piedra del edificio neoliberal, fue puesta en el sistema escolar público”.
Defenestrada la reforma educativa, se conforma la Comisión Coordinadora de la Educación Nacional, quienes, en los años subsiguientes, sus resultados no fueron tangibles ni mucho menos, oportunos. Hoy día, el Consejo Permanente Multisectorial para la Implementación del Compromiso Nacional por la Educación, todo indica que recorrerá el mismo norte. Las estrategias neoliberales funcionan como un “curriculum sibilino” (es misterioso porque parece que encierra un secreto importante o que puede tener varios significados ocultos). Pinnock, las define como “composición de clases que corresponden a quienes representan los intereses del gran capital…mas no del interés que obedece al bien común.
Con semejantes desarrollo de estrategias neoliberales establecidas por las grandes potencias y su control monopolista, se han establecidos unos requerimientos que no hacen más que hacerles el juego para algunos con conocimientos y para otros, embelesados de ignorancia. Harvey (2007), el neoliberalismo es una teoría de prácticas tanto políticas como económicas, para la cual la mejor forma de lograr el bienestar humano es permitir el libre desarrollo de las capacidades y de las libertades empresariales del individuo dentro de un marco institucional, creado y preservado por el Estado, caracterizado por derechos de propiedad privada fuertes, mercados libres y libertad de comercio.
El capitalismo es un sistema económico en donde los medios de producción se mantienen predominantemente en manos privadas que se benefician del trabajo asalariado gracias a la plusvalía, y en donde la vida económica se organiza de acuerdo con los principios del mercado. Si esto es así, la tan anhelada calidad de la educación superior, su aplicación heterogénea con diferentes grados de profundidad y eficiencia en la región de Centroamérica y el Caribe, y, sobre todo, en Panamá, se deberá en palabras de Olivares, C. (2023), a grupos de interés con agendas políticas o politiqueras que están vinculadas a sus ideologías e intereses personales, y como bien ha sido dicho, el modelo de sociedad neoliberal impulsado por los grandes capitales monopolista ha requerido de una población cada vez más despolitizada, menos crítica en sus razonamientos y conductas, (caldo de cultivo para los politiqueros y sus intereses).
Entonces, ¿es necesaria la creación de nuevas universidades estatales para la dualidad de funciones y de respuestas al clientelismo político partidista? ¿Con el pretexto de la búsqueda de una calidad educativa, la creación de universidades estatales, debemos aplicar una de las tantas estrategias de conspiración neoliberal con la falsa convicción de desnaturalizar la Facultad de Ciencias de la Universidad de Panamá como paso para desmantelar una institución superior fundada en 1935? ¿Es correcto que se asevere la “pérdida de la docencia” en las universidades estatales? ¿Se logrará con la creación de nuevas universidades estatales a sabiendas la inexistencia de una política de estado sobre la educación superior? ¿Con la ausencia de una política de estado sobre la educación superior, así como un ente que las coordine, se encontrará “la docencia pérdida”?
La iniciativa de la Asamblea Nacional de Diputados, además de otros señalamientos dados por quien suscribe el presente ensayo en Santamaría Vallejos, E (2023), en el boletín digital de la Universidad de Panamá, bajo qué concepto de estado puede sugerir y aprobar un proyecto de ley si en el propio informe “Educación Superior frente a las transformaciones globales Capacidades Científicas”, de la Senacyt (2019), manifiestan que “El principal desafío identificado es la ausencia de un marco de política para el desarrollo universitario de largo plazo, es decir una política de Estado. Se evidencia también la necesidad que la política facilite la definición de un plan de desarrollo universitario a largo plazo, pero con metas de corto plazo que permitan su evaluación”. ¿Si aún no se cuenta con una política de estado en el desarrollo universitario, como se puede justificar la creación de una universidad pedagógica?
“Libres son quienes crean no copian, y libres son quienes piensan, no obedecen. Enseñar es empezar a dudar” Eduardo Galeano
El autor es Docente de la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Panamá


