Sociedad del Conocimiento: Creación textual, cuidado del lenguaje
En toda redacción se requiere de dos actores esenciales, la claridad y el orden. Es por ello, que de ahí se deriva reconocer la información que transmitimos a través del mensaje, pues, el contenido ha de comunicar que debe ser comprendido sin dificultad alguna por el destinatario.
Vygotsky afirma: "La escritura consiste en un sistema de signos que designan sonidos y palabras en el lenguaje hablado, y que, a su vez, son signos de relaciones y entidades reales".
Es por ello, que mediante la escritura ejercitamos nuestra capacidad reflexiva de comunicación y expresión. A ello contribuye todo el proceso de redacción dirigido a escribir con orden y claridad, para construir y producir textos variados.
Un texto no es un conjunto de palabras y de oraciones aisladas, sino que constituyen una unidad de sentido organizada donde convergen la intención del hablante-escritor y la capacidad interpretativa del hablante-lector.
Según la teoría lingüística de Saussure, el signo lingüístico es la unidad de significado más pequeña en la comunicación humana. Esta se conforma por un significado (concepto) y un significante (imagen acústica).
En el proceso de construcción de casi todos los textos cada uno tiene su propio molde. En este proceso intervienen un conjunto de elementos léxicos, ortográficos, gramaticales y pragmáticos, unidos a las estrategias de redacción y estilo que permiten adecuar el contenido a cada tipo de texto.
La comprensión del texto es vital, esto llevará al lector a hacerse preguntas, buscando respuestas. Silva Camarena, lo cita de la siguiente manera:
“Para saber hay que preguntar. Preguntar consiste en articular las interrogaciones de la razón mediante palabras. Hacer ciencia es plantear preguntas y formular respuestas utilizando palabras”.
Con el fin de estructurar la información que vayamos a proyectar en el escrito, es conveniente clarificar el propósito. Y tenemos que dar respuesta a preguntas tales como: ¿Qué me lleva a escribir? o ¿Por qué escribo?, ¿A quién me dirijo?, ¿Qué deseo contar?, en definitiva, el propósito se encuentra en el contenido de las preguntas, es decir, la respuesta que espero y deseo del lector.
La estructura de cualquier texto, según el carácter de relación de los predicados, guía la interpretación. Según Berezhnova y Kraevsky, "los textos con la estructura en cadena activan la actividad mnémica (memoria) y permiten realizar la interpretación más completa".
En la actual sociedad del conocimiento, sin duda, la palabra escrita ha sido la herramienta fundamental para plasmar el avance mismo de la civilización; además, puede haber significado la inspiración y fuente para la creación del nuevo conocimiento.
Una vez fijado el criterio de ordenación de las ideas, se debe disponer a elaborar un esquema o guión que nos facilite la redacción. Además, de presentar las ideas con coherencia, debemos apoyarlas con explicaciones claras, ejemplos, referencias, citas y otros recursos necesarios que proporcionen solidez al contenido del texto y despierten interés por la lectura.
En cuanto a la planificación, la estructuración y organización de las ideas del texto, deben determinar la finalidad del escrito (didáctico, de crítica, literario, entre otros), el enfoque a utilizar (impersonal, objetivo, subjetivo, singular o plural), el género (periodístico, científico, informativo, comercial, literario, etc.), el tono (enérgico, objetivo, frío, práctico, irónico, sarcástico, etc.), el lenguaje y el estilo (culto, formal, informal, coloquial, retórico, sencillo, natural, etc.), la extensión o el espacio que se va a emplear y el destinatario a quien nos dirigimos.
Aprender a escribir es reflexionar con el lenguaje sobre el mundo, sobre los demás, y sobre nosotros mismos. Asimismo, escribir es examinar la realidad y saber cómo la simbolizamos y la transmitimos.
Para escribir bien, hay que tener necesidad de comunicar algo a alguien y de sentirse atraído por el manejo de la lengua.
Como plantea Daniel Cassany pensar a la escritura como una acción que se desarrolla a través del tiempo y ocurre en la mente del autor, donde se desarrollan los procesos compositivos.
Y la redacción como forma de composición organizada, contribuye a la reproducción de ideas por escrito, demostrando la capacidad comunicativa, el dominio y el cuidado del lenguaje en la creación textual.
La autora es Docente de la Facultad de Comunicación Social


