La Legalización del Aborto: un tortuoso camino de espinas
Latinoamérica, a pesar de estar experimentando un vertiginoso desarrollo económico y tecnológico, en materia sociocultural, sigue estando sumergida en el oscurantismo de la Edad Media, pues continúa siendo tabú hablar sobre sexualidad a niños y jóvenes.
La sexualidad es una necesidad fisiológica natural, que se debe dar de manera consensuada y responsable, pero en ciertas circunstancias, el sexo se transforma en un arma de control, poder y dominación. Tanto asÃ, que las decisiones más controversiales sobre derechos reproductivos no recaen sobre la mujer sino sobre los polÃticos. Y uno de los temas que más ha despertado polémica ha sido, precisamente, el aborto.
En varios paÃses de la región, el aborto no es legal y está tipificado como delito. Es legalmente aceptable sólo si está sujeto a ciertas circunstancias establecidas en los respectivos códigos penales. Decir que es legal y voluntario en un contexto general no es real.Â
En Panamá, por ejemplo, el ArtÃculo 141 del Código Penal, establece las penas para la mujer que consienta o para quien provoque con o sin el consentimiento de esta un aborto. Serán sentenciados, de uno a tres años de prisión, para el primer caso y de tres a seis años, para el segundo. La pena aumenta de 4 a 8 años si quien lo provoque es conviviente o compañero de la mujer.Â
Una fémina debe tener el derecho de decidir sobre su cuerpo, sin injerencias de terceros, y es precisamente bajo esa premisa, que, en los últimos cinco años, la lucha por la legalización del aborto se ha intensificado.
La "Marea Verde"
En el 2018 durante las discusiones del Senado argentino sobre la despenalización del aborto, miles de mujeres se concentraron en la Plaza del Congreso, para esperar con esperanza un fallo a favor. SalÃan a relucir los pañuelos verdes, color sÃmbolo del movimiento por el aborto legal y seguro. El bastión disidente habÃa sido elevado.
Los pañuelos eran una inspiración en las Madres y Abuelas de la Plaza de Mayo, quienes marchaban con pañuelos blancos para visibilizar la desaparición forzada de sus seres queridos a manos del Estado.
Esta marea se extendió a lo largo y ancho de Latinoamérica, gracias a la sororidad demostrada por centenares de mujeres, unidas en una sola voz por toda la región.
Se han logrado grandes avances en México, Ecuador y Chile, pero también dolorosos retrocesos en paÃses como Honduras y El Salvador donde las mujeres pueden enfrentar penas de entre 3 y 30 años de cárcel, incluso tras sufrir emergencias obstétricas. Honduras es el paÃs con las leyes más restrictivas, incluso la anticoncepción de emergencia está prohibida, sin embargo, es el segundo paÃs con mayor Ãndice de embarazos adolescentes de América Latina.
Panamá acepta sólo dos razones por las cuales el aborto no serÃa punible: 1) en caso de una violación, el aborto tiene que ser realizado con el consentimiento de la mujer dentro de las primeras 8 semanas por un médico de un centro de salud del Estado, y, 2) por causas graves, que pongan en peligro la vida de la madre y el feto.  En el primer caso, es necesario que el delito sea de conocimiento de la autoridad competente y, en el segundo, le corresponderá a una comisión multidisciplinaria designada por el ministro de Salud determinar las causas graves de salud y autorizar el aborto.
El aborto seguirá ocurriendo con restricción o sin ella y la Marea Verde seguirá en pos de lucha por los derechos de todas.
Roe vs Wade, el golpe más bajo
El caso Roe vs Wade fue un litigio legal que ocurrió en 1973 en el cual la Corte Suprema de Justicia de los Estados Unidos dictaminó que la Constitución de ese paÃs protege la libertad de la mujer gestante para elegir abortar antes de que el embarazo sea viable (antes de las 24 semanas), sin excesivas intervenciones gubernamentales. Sin embargo, el 24 de junio de 2022, esta decisión fue revertida, es decir, que las mujeres, ahora, no tienen el derecho constitucional al aborto.
Este fallo le da el derecho de decidir sobre situaciones médicas de mujeres a los polÃticos. Obviamente, esta decisión afecta mucho más a las poblaciones vulnerables: inmigrantes, latinos, indÃgenas, afroamericanos puesto que el racismo sistémico les ha bloqueado el acceso a oportunidades y al cuidado médico.
Para los movimientos feministas latinoamericanos, la reversión de este caso significa que el combate continúa con mucho más Ãmpetu. Toca triplicar los esfuerzos para que, en Latinoamérica, las mujeres tengan acceso a un aborto legal y seguro. Las mujeres no ejercen total control sobre las decisiones que afectan su cuerpo, los polÃticos, en su mayorÃa hombres, toman esas decisiones por ellas y la religión juzga y critica sin tomar en cuenta el estado emocional y psicológico de la mujer.
La batalla continua…
La autora es Estudiante de Periodismo


