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La aterradora realidad de Catar

Por: Nancy Pretto | Publicado el: 21 diciembre 2022



Finalizó uno de los eventos deportivos que, cada cuatro años, acapara la atención de millones de personas alrededor del globo: la Copa Mundial de Fútbol. En esta vigésima segunda edición, tuvo como sede a Catar, un país con una cultura bastante cuestionable, en cuanto a asuntos de derechos humanos, se refiere.

Con conocimiento de las violaciones a grupos vulnerables, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, declaró en una conferencia de prensa, antes de la final de la COPA, que “se tiene previsto recaudar $7.5 billones en ganancias”. No obstante, esta copa ha sido la más costosa de todos los tiempos, con una inversión de $220 millones, en contraste con la mísera inversión de $11.6 millones para Rusia 2018.

Ni con esta millonaria inversión catari, se puede esconder la explotación y muerte de varios migrantes, la discriminación a la mujer y la persecución de mienbros de la comunidad IGBTQ+.

Migrantes trabajadores explotados

En un artículo publicado en el 2021 por el diario inglés The Guardian, se estimó que, desde que Catar fue seleccionado como sede en 2010, han ocurrido 6,750 muertes de migrantes procedentes de India, Nepal, Sri Lanka, Bangladesh y Pakistán. Estas personas fueron contratadas por compañías encargadas de los proyectos relacionados con la Copa, las cuales incluían la construcción de siete nuevos estadios, un nuevo aeropuerto, calles, sistemas públicos de transporte, hoteles, en fin, prácticamente construir una nueva ciudad.

Se atribuyen la mayoría de estas muertes a “causas naturales”, ya sea, por “falla cardíaca” o “falla respiratoria”. De acuerdo con esta investigación, el 69% de las muertes entre los trabajadores hindús, nepalís, y bangladesís son clasificadas como naturales. Sólo entre los hindús, la cifra es del 80%. Cabe resaltar, que, en estos casos, no se realizó autopsia alguna y determinar una causa médica legítima para explicar dichas muertes resultaría en un contundente fracaso.

De acuerdo con las leyes catarís, no se realizan investigaciones forenses en casos de muertes súbitas o inexplicables. Se ha tratado de introducir una reforma a la ley que incluya estas investigaciones, además, que se permita que los certificados de defunción contengan referencia a una causa médica significativa del deceso.

La FIFA era no solo el responsable de aquellos trabajadores laborando en la construcción de los estadios, sino de todos aquellos que eran empleados para los proyectos relacionados con el torneo: transporte, alojamiento, limpieza y hasta paisajismo. A pesar de las constantes quejas y denuncias de los mismos trabajadores y organizaciones sociales civiles, la FIFA no se interesó en tomar los correctivos pertinentes para proteger a los empleados de abusos como pago de servicios ilegal, falta de pago de salarios (robo), lesiones y muertes.

Las correcciones que se hicieron a las leyes llegaron demasiado tarde y la mayoría de los trabajadores no se beneficiaron de las mismas.

Con respecto a las mujeres

Las mujeres catarís se enfrentan a un sistema de prohibiciones que no solo las discrimina sino también, les impide moverse con libertad, pues están sujetas a la tutela masculina. Es decir, las vidas y las decisiones más importantes de ellas están subordinadas a las decisiones del tutor varón. Si son solteras, el tutor sería el padre, hermano, abuelo o tío y si son casadas, sería el esposo.

Según el informe titulado 'Todo lo que tengo que hacer está vinculado a un hombre: las mujeres y las reglas de tutela masculina de Qatar', publicado a través de Human Rights Watch, casarse, independientemente de la edad o el estado civil, es una decisión reservada solo para el tutor.

Si una mujer casada se negase a mantener relaciones sexuales con su esposo, decidiese trabajar o estudiar sin autorización, o abandonase el hogar, sería catalogada como “desobediente”. Muchas de ellas terminan siendo acusadas ante una corte por desobediencia, perdiendo así, todo tipo de apoyo financiero del cónyuge.   Y lo que es peor aún, no se les permite tomar decisiones importantes con respecto a la vida de sus hijos.

Para una mujer divorciada, la situación es doblemente insostenible, razón por la cual gran número de mujeres prefieren continuar viviendo bajo el yugo de su abusador, antes de someterse a la interminable espera del divorcio o al miedo que se les quite sus hijos. Muchas regresan a la tutela paterna. Es más, un hombre no necesita de la autorización, permiso o consentimiento de la esposa para divorciarse de manera unilateral.

En lo que respecta a la educación, a pesar de haber aumentado la cantidad de féminas estudiando a nivel universitario, las reglas de subordinación patriarcal se aplican sin remordimiento. En este caso, la mayoría de los tutores les prohíbe estudiar en el extranjero o en universidades mixtas. Por ejemplo, la Universidad de Catar requiere que las jóvenes presenten autorización del tutor para tomar un taxi o para asistir a excursiones con fines académicos.

A lo que se refiere a salud reproductiva, la autonomía de la mujer también está coartada. Para poder tener acceso a un aborto por malformaciones fetales, por ejemplo, se requiere que la mujer obtenga el permiso y aprobación de su tutor sino no se procede. Muchas han declarado ante organizaciones de derechos humanos que han tenido que presentar el certificado de matrimonio para poder acceder a tratamientos de anticoncepción básicos.

y el colectivo lgbtq+

Uno de los grupos más violentados y discriminados por las autoridades catarís, sigue siendo el colectivo IGBTQ+.  De acuerdo con Amnistía Internacional, Catar es uno de los 70 países en donde está criminalizadas las relaciones sexuales consentidas entre parejas del mismo sexo.

El Artículo 285 del Código Penal Catarí establece una pena de 7 años de prisión para aquellos hombres mayores de 16 años que mantengan este tipo de relaciones y el artículo 296 establece de entre uno a tres años a cualquier varón que “exhorte” o “aliente” a otro varón a “cometer un acto de sodomía o inmoralidad”.

Mientras Catar se preparaba para el éxodo masivo de hinchas de alrededor del mundo, entre los meses de septiembre y octubre, se arrestaron a varias personas LGBTQ por simplemente su modo de ser. Human Rights Watch ha identificado cinco casos graves de ataques a personas gay, transgénero y bisexual. Todas las víctimas entrevistadas fueron sometidas a abuso verbal y físico, se les negó el acceso a abogados, a las familias y a médicos.

Durante el Mundial, el periodista estadounidense Grant Wahl y la excapitana de la selección de fútbol de Gales, Laura McAllister, declararon que personal de seguridad les pidió que se quitaran la ropa con patrones de colores del arcoíris, símbolo representativo del orgullo IGBTQ+.

¿Cómo puede ser posible que el mundo haya pasado por alto las innumerables violaciones a los derechos humanos cometidas en contra de sus ciudadanos y no hayan manifestado de manera unánime su descontento tal cual se manifestaron ante las injusticias cometidas en contra del pueblo palestino?

Todavía falta mucho para que países como Catar respeten y toleren las decisiones de sus habitantes. Mientras tanto, debemos visibilizar dentro de nuestras posibilidades, las injusticias que se cometan tanto a nivel local como internacional.

La autora es estudiante de Periodismo

La responsabilidad de las opiniones expresadas y la publicación de los artículos, estudios y otras colaboraciones firmadas, corresponde exclusivamente a sus autores, y no la posición del medio.

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