Los Migrantes tienen mucho que contar sin Estigmatizaciones
El periodismo ha sido vital para llevar a la sociedad los miles de historias de personas migrantes que se movilizan por nuestra selva de Darién, lo que se requiere tener un manejo en la cobertura y la emisión de contenidos que no violen los derechos humanos.
El terror que ya se conoce durante las semanas que los migrantes caminan en la selva de Darién, un paso donde se vive o se muere, no ha detenido a más de 148,052 venezolanos y extranjeros de muchas nacionalidades a tomar esta opción para alcanzar un sueño de mejores días.
En total 208 mil 866 personas cruzaron hasta octubre la frontera de Darién, la mayoría con rumbo hacia los Estados Unidos donde fue frenado el ingreso a los caminantes que de forma irregular veían un mejor futuro en ese país.
La provincia de Darién se caracteriza por tener importantes desafíos socioeconómicos, situación que aumenta el riesgo de inseguridad y conflictividad social y desafíos de brindar atención a los flujos de personas migrantes y personas con necesidades de protección internacional, reconoce Santiago Paz, jefe del Centro Global Administrativo del Organismo Internacional para las Migraciones y quien está al frente de la misión en Panamá.
Todas estas personas decidieron cruzar la ruta desde Colombia y pasar el área natural más grande de América Latina y el Caribe.
Drama humano
Las historias son demasiadas, una de ellas la narró Elías Cornejo, encargo de la misión de migrantes del Servicio Jesuita en Panamá de Fe y Alegría. Un niño a quien identificaremos como “K” de cinco años, llegó junto a su madre a Zapallal, Darién oriundos de Maracaibo, Venezuela le contó que, en el camino hubo mucho lodo, “pero mi mamá me cargó mucho y después un señor”. Su mamá estaba en cama, tenía los pies ampollados. Le pregunté por ella y me dijo: “está dormida, pero ya se va a despertar”, narró Cornejo.
El representante de Fe y Alegría llegó al punto de la iglesia católica de Zapallal, allí encontró que el padre Eric, comenzó a acoger a personas migrantes que no llegaban a las estaciones de recepción en San Vicente o Lajas Blancas.
“Venía de misa y me encontré a un grupo de migrantes caminando. Compré unas galletas y jugos, organizamos a algunas personas de la iglesia y les ofrecimos una cena y que se quedaran en la capilla”. Desde entonces el flujo no paró, le contó el sacerdote a Cornejo.
Estas historias están llenas de dolor, de compasión, de las más difíciles situaciones en la selva donde no solo ven el verdor de la espesa selva, si no mujeres y hombres que se les apagó la vida y yacen sus cuerpos entre los árboles y la maleza.
Cobertura de las historias
¿Cómo debemos cubrir estas historias y qué errores cometemos al narrarlas?
Existe una estigmatización contra algunas nacionalidades, también por raza o cultura.
En un informe reciente denominado entre Luces y Sombras 2022 de Fe y Alegría y la Red con Migrantes Centroamericana determinaron tras la atención a los núcleos que se desplazan por la región que “las vidas arriesgadas por el Darién tienen una desventaja social extra en su camino al norte: su negritud.
Esto sucede con los haitianos, bangladesíes, pakistaníes e indostanes cuyas características de piel oscura corresponden al estereotipo. “Y sí, hay racismo. El mismo racismo del que son víctimas los Centroamericanos”.
Ante estos hechos, el exdirector de la Escuela de Periodismo, René Hernández establece la importancia de hacer una reflexión del drama y como se debe actuar al momento de reportar.
En ese sentido apeló a la Declaración de los Derechos Humanos y a los Derechos del Niño, además de contemplar las motivaciones que produjeron a movilizarse de su país de origen.
Es por ello que la OIM, señala que los periodistas deben tomar en cuenta: el emplear palabras correctas, no usar fotografías inapropiadas, enfocar la historia en el ser humano, no usar estereotipos, dejar que sean los propios migrantes los que cuenten su historia e investigar esas historias.
La autora es Estudiante de Periodismo


