Reactivación Económica: Reto para la actividad Bancaria, Alimentaria y de la Microempresa y Pequeña Empresa
Panamá, para su reactivación económica, necesita un plan de desarrollo nacional, que contenga la visión, misión, principios, objetivos, estrategias, metas y caracterizado por su impacto social. Sobre el mismo debe transitar el Estado, para lograr la equidad en la economía, a corto mediano y largo plazo.
No existe una estrategia nacional que unifique las metas del Estado, motivando la visibilidad parcial de la economía, trayendo como consecuencia, una visión diluida y cortoplacista.
Los gobiernos han perfeccionado la situación decadente y des planificada, entregando como opción al Estado (ciudadanos), su “plan de gobierno”, cuyos objetivos se alcanzarán durante su mandato; pero sin solución integral a los problemas nacionales, profundizando la inequidad presente y futura.
En el contexto internacional, los Objetivos del Milenio y Objetivos de Desarrollo Sostenible (2030), definen metas, en las cuales se inserta la estrategia de desarrollo panameña. Panamá utiliza una perspectiva exógena, obviando la solución directa de sus problemas. El Plan Estratégico Nacional con Visión de Estado (PEN) 2030 vigente, establece como objetivos meta del desarrollo del país: “Buena vida para todos, crecer más y mejor, sostenibilidad ambiental, democracia e institucionalidad y gobernanza, alianzas estratégicas para el desarrollo”.
En el análisis riguroso, este (PEN), no sienta las bases para la planificación ni para las políticas de Estado que requiere el país en los ámbitos, económicos, políticos, sociales, ambientales y humanos, en el largo plazo.
Urge fortalecer la institucionalidad y la descentralización, cerrar las brechas, eliminar las barreras y las vulnerabilidades que impiden el desarrollo.
Otra amenza lo constituyen las presiones externas, producto del aumento de la tasa de interés de la Reserva Federal de los Estados Unidos, que tiende a un tope de aproximadamente 4.6%, para el año de 2023. El impacto en el endeudamiento y en las inversiones, necesarias para la reactivación, están amenazadas; limitando el crecimiento de las estructuras productivas. Esta contracción, impacta los insumos en el sector agropecuario y pone en riesgo la seguridad y soberanía alimentaria, profundizando la brecha para el cumplimiento de los objetivos sostenibles.
Construir el Plan de Desarrollo Nacional, además de un desafío es urgente.
¿La reactivación económica para quién?
Otro aspecto muy importante para tener en consideración para la reactivación económica es que la misma debe ser equitativamente distribuida, para que genere, empleos y salarios al alcance de la mayoría de la población, acceso al mercado y la obtención de los bienes necesarios, para alcanzar la calidad de vida que todos los ciudadanos se merecen.
Para la reorientación del sistema económico, se requieren cambios estructurales, como la descentralización y el fortalecimiento de economías locales, que originen fuentes de empleo, según los recursos del área. Así mismo las autoridades deben estar comprometidas y responder a los intereses de las comunidades.
Un tema fundamental, en esta transformación es el logro de una verdadera democracia participativa; donde los pobladores se involucren en la toma de decisiones vinculadas al Plan Nacional de Desarrollo y a los planes de desarrollo de sus regiones y exijan su acatamiento y su ejecución de acuerdo al presupuesto asignado. Como estrategia deben crearse entes fiscalizadores, (Estado-Ciudadanos), que rindan cuenta del uso de los recursos, de la calidad de la obra, de la ejecución en los tiempos pactados y del cumplimiento de los contratos en su totalidad.
En el cimiento de esta dinámica está, la educación, la organización, la formación de líderes comprometidos y la participación de los ciudadanos, en la solución de los problemas, mismos que deben resolverse para lograr la vida decente de la población.
Esta visión dinámica se encuentra con los obstáculos de: una estructura política centralizada y una estructura económica distorsionada, fortalecidas durante toda la era republicana; complementadas, además, con la división entre la zona de tránsito y el resto del país; donde la primera, ha sido favorecida por las políticas públicas, dado su estrecho vínculo con los mercados internacionales del sistema capitalista.
Los cambios en estas estructuras son fundamentales para lograr la reactivación económica y que alcance a todos en el país; eliminando la realidad de los muchos Panamá.
Reactivación Económica de las MiPymes: Visión hacia un nuevo modelo para el sector empresarial.
La Federación de Cámaras de Comercio de la República de Panamá, conformada por 16 cámaras de comercio localizadas en toda la geografía del país, desde antes de la pandemia y con mayor convicción durante la pandemia COVID-19, develó aspectos relevantes del sistema productivo nacional.
Existe una participación desigual en el PIB del país, en donde el 85% de la producción nacional se genera en la región interoceánica, entre Panamá y Colón, incluyendo recientemente a la provincia de Panamá Oeste, dejando rezagando de forma muy desigual, con aporte al PIB (15%), al resto de las provincias.
En la encuesta realizada por el Centro de Competitividad Nacional, los indicadores económicos y financieros de la red del tejido empresarial, reflejan que las micro, pequeñas y medianas empresas, han sido impactadas negativamente durante el periodo 2021-2022, en todos sus componentes financieros, así: facturación (81.6%), rentabilidad (79.9%), productividad (74.0%), deuda (74.5%), liquidez (79.1%) inversión (76.5%). Del total de las empresas existentes en el país, las MiPymes representan el 60% y generan el 90% del empleo, son innovadoras y proveedoras a las grandes empresas.
En el empleo nacional se evidencia, que la reactivación no equilibrada, entre la oferta de del sector productivo y la demanda impulsada por la generación de empleo, ha causado un nivel de empleo informal de 52% y de desempleo de 9.3%, lo que, en términos absolutos, equivale a alrededor de 400,000 personas, que no generan ingresos, impactando la demanda en el mercado. La atención al ajuste y equilibrio es urgente y necesario para resolver de forma planificada, con visión de largo plazo, la salida de la población de pobreza y propiciar la igualdad económica, social y territorial.
Se sugieren acciones contundentes, para la reactivación económica, tales como impulsar la conectividad de las MiPymes y de la industria en general, enlazando las políticas de desarrollo entre la regiones este-oeste y norte y sur. Es imperante, construir un nuevo modelo económico nacional hacia las MiPymes, basado en la transformación tecnológica y en el suministro de liquidez, a través de parámetros y reglas innovadoras, propiciadas por el sector bancario y financiero panameño.
La autora son profesoras de la Facultad de Economía


