Cerro Trinidad, una maravilla natural más allá de la ciudad
“Al conectar la educación con el turismo, unimos dos grandes pilares que, sin lugar a duda, producirán de este mundo un sitio inolvidable”, Octavio Arosemena.
Teniendo claro que el turismo representa uno de los medios por excelencia para preservar la identidad nacional y poner en un valioso lugar el patrimonio natural como baluarte del territorio patrio. Me siento motivado de hablarles de una gran experiencia que no deja otro sentir que el de comprometernos a preservar, proteger y conservar nuestros recursos naturales.
Manejar los recueros naturales de manera sostenible, justa y agradable, permite que estos puedan seguir ofreciendo tanto a visitantes nacionales como internacionales, una perfecta carta de presentación al mejor estilo de nuestra marca país.
A una hora aproximadamente de la ciudad capital, en el distrito de Capira, corregimiento de El Lídice, específicamente en el regimiento de La Trinidad, podemos encontrar uno de los destinos turísticos que sin lugar a duda podría llegar a ser uno de los sitios naturales, más exuberantes y atractivos próximos a descubrir. Hablamos del cerro Trinidad, la elevación más significativa que existe antes de la capital desde el interior del país.
Este cerro cuenta con una altura de 970 metros sobre el nivel del mar y desde su cima ofrece una vista inimaginable e inigualable para quienes se animan a ascenderlo. Es un sitio lleno de leyendas que recibe su nombre por el propio pueblo, aunque también se dice que se debe a tres niñas que se perdieron en ese lugar.
Al visitarlo no faltara un lugareño que te cuente sobre las brujas y el canto del ave nocturna llamada turrututú. Otros entre anécdotas y remembranzas te harán saber que también este cerro fue muy frecuentado por el general Victoriano Lorenzo antes y después de la Guerra de los Mil Días, aquella guerra civil que tuvo lugar en Colombia entre octubre de 1899 y noviembre de 1902 y adonde nosotros peleamos a favor de los liberales; sin embargo, ganaron los conservadores y mandaron a fusilar al general.
Dirigidos por el señor Luis Carlos González, residente de la comunidad, quien por años se ha dedicado a proteger esta maravilla natural como también a quienes acuden a visitarlo. Nos adentramos por espacio de casi dos horas para lograr el ascenso entre trechos montañosos, zonas rocosas que de momentos obligan a subir mediante cuerdas de seguridad para continuar con la travesía y llegar a su cima, encontrando en ella una extraordinaria vista que permite contemplar desde sus alturas montañosas un paisaje asombroso y único.
En el lugar se podrá admirar una icónica piedra, la cual en su parte superior le fue tallada una Biblia por un grupo de extranjeros que decidieron un día visitar esta gran maravilla panameña y acampar en su altura. Sin duda una travesia que permite disfrutar de este gran panorama que vislumbra de encanto y fantasía a propios y extraños.
Si quieren vivir una experiencia única y obtener un buen recuerdo de nuestra tierra istmeña, vayan a conocer el Cerro Trinidad, hagan de él un destino ideal para visitar y un lugar digno de recomendar.
*El autor es profesor de la Facultad de Humanidades, Departamento de Geografía.
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