La importancia de la Evaluación en el Proceso de Aprendizaje
En primer lugar, para poder hablar sobre la evaluación, es importante repasar las diferentes definiciones por el cual se le ha atribuido hoy en día, como el proceso en el que, de acuerdo con diferentes parámetros específicos, se pueden llegar a estimaciones y conclusiones con respecto a una situación en particular; convirtiéndose a lo largo de la historia, en una gran utilidad para el ser humano en todas las actividades humanas y por ende en el ámbito educativo.
¿De dónde proviene la palabra evaluación? En la etimología del verbo “evaluar”, encontramos dentro de sus raíces el latín del prefijo ex, que significa “hacia afuera” y valere, que se traduce como “ser fuerte”, haciendo referencia como al valor que se atribuye a un esfuerzo o logro.
Una de las principales definiciones que encontramos sobre evaluación, es aquella en donde se simplifica como una herramienta en el campo del aprendizaje, específicamente en la educación, utilizada para determinar qué cantidad de conocimientos han logrado adquirir los participantes, como resultados de un proceso de enseñanza-aprendizaje.
Por otro lado, dentro del origen de la evaluación con referencia a criterio, según Bloom, se remonta a la Segunda Guerra Mundial, cuando los militares buscaron a psicólogos, en busca de ayuda para el adiestramiento del personal, por medio de una técnica denominada "análisis de tareas". Tiempo más tarde, en 1963, con la obra de Carroll y el apoyo de las ideas de Bruner (1966), Classer (1968), Goddtand y Anderson (1959), Morrison (1926), la evaluación con referencia a criterio da el impulso definitivo.
En la actualidad, en la pedagogía, se presentan muchos desafíos tanto para los docentes, como para aquellos profesionales que se están formando y la evaluación es uno de esos retos, ya que, en ocasiones, puede resultar bastante complejo para algunos profesores al ponerla en práctica, principalmente con la evolución que ha tenido la educación.
Cabe destacar que en todos los procesos educativos se hace necesaria la presencia de la evaluación, ya que ha sido una herramienta tanto para los profesores como los participantes, llevando así un proceso de desarrollo de fortalezas y mejores competencias para su desarrollo personal y profesional.
La educación es un proceso bastante largo, donde se usa la evaluación como una necesidad sistemática, permanente y objetiva, que permite ayudar a orientar al alumno a partir de la exanimación de los resultados con respecto a los objetivos planteados. Donde a través de la valoración, es que el docente pueda dar a la realidad de sus alumnos.
La evaluación es una actividad o proceso sistemático de identificación, recogida o tratamiento de datos sobre elementos o hechos educativos, con el objetivo de valorarlos primero y, sobre dicha valoración, tomar decisiones (García Ramos, 1989).
Es por eso, que la evaluación se caracteriza por ser un proceso, donde se da la recolección de información, luego se interpreta y damos por obtenidos los resultados, que se pueden dar como una calificación numérica, sino que requiere un juicio valorativo que permita al profesor tomar decisiones pertinentes de acuerdo con cada caso o necesidad para orientar sus acciones directamente a los requerimientos de los alumnos.
Con todo lo anteriormente mencionado, se puede concretar, que la evaluación tiene un gran y amplio protagonismo dentro de todo lo que corresponde a todo el ámbito del sistema educativo, y que gracias a ello, se puede verificar si los participantes de un curso se encuentran alcanzado las metas y objetivos que fueron planteados desde el inicio, siendo una estrategia que facilita mayor apoyo a los estudiantes, y que gracias a las metodologías se van fortaleciendo en el proceso de enseñanza-aprendizaje, con eficacia.
De tal manera, que permite al docente también estar en constante interacción con los alumnos, cerciorándose que estén obteniendo logros, habilidades, destrezas, por medio de las retroalimentaciones.
Ahora bien, es de igual manera importante recordar que con una evaluación tampoco es un determinante para dictaminar un aprendizaje total de un participante. Lo que, si es cierto, es que la evaluación permite ir estimando el aprendizaje de los alumnos, y ver el reflejo del trabajo realizado por el cuerpo docente, ayudando a presentar un balance final del proceso de enseñanza–aprendizaje, poniendo en evidencia, todo lo logrado.
En este proceso se busca información para hacer un juicio de valor para la toma decisiones inmediatas, generando conocimientos de manera general, como lo son las conclusiones, teorías, principios, entre otras.
Según el portal chileno Red de Maestros, presentado por Edith Marlene Calderón Arévalo, dentro de las características de la evaluación se encuentran: el deslindar las necesidades educativas, dentro del proceso interactivo, donde el docente es quien debe valorar las necesidades educativas en concordancia con otros docentes, donde la valoración será de acuerdo con la propuesta curricular y a las adaptaciones individuales de cada estudiante.
Por lo tanto, es indispensable evaluar la situación del aprendizaje de los participantes, conociendo las necesidades educativas y estableciendo la ayuda ideal, donde son evaluados durante clases como también la situación de aprendizaje.
En todo este proceso, encontramos un conjunto de pasos que pueden variar en cantidad o nombre, dentro de ellos: el objetivo, la intención de lo que se busca responder, el planteamiento de las problemáticas que serán evaluadas, las técnicas y estrategias que serán utilizadas en función de los propósitos y contenidos, la aplicación y como se va a llevar a cabo la evaluación que recogerá la información solicitada; la respuesta, así como también las correcciones, donde los facilitadores medirán y valoraran las respuestas.
Como cualquier otro proceso, también es importante hablar sobre las diferentes funciones de la evaluación, y con todo lo anteriormente mencionado, se puede destacar, que dentro de todo este proceso existen diferentes instancias, periodos, y situaciones en las que se hace necesario evaluar de una manera distinta o simplemente con diversos criterios.
Dentro de dichas funciones encontramos la diagnostica, siendo la que permite detectar los progresos y las dificultades de un momento determinado, esencial en la evaluación inicial, en un curso o al inicio de cada una unidad académica. Aquí lo que sucede, es que por medio de la evaluación diagnostica el facilitador podrá darse cuenta de las capacidades del alumnado y si este posee los requisitos necesarios para abordar el curso o las unidades a tratar. También es útil para conocer el grado de alcance de los objetivos propuestos en el curso y las habilidades y destrezas de los educandos. Por último, esta función permitirá conocer la situación personal del alumno en el ámbito físico, emocional y familiar al inicio del curso o etapa académica determinada.
Entonces, podemos decir que la evaluación diagnostica es de suma importancia, puesto que, permite al profesor conocer en profundidad las causas que provocan ciertos problemas a lo largo del proceso de enseñanza, tomar las decisiones pertinentes de acuerdo con cada caso y reorientar o adaptar las exigencias de acuerdo con los requerimientos.
Mientras que la función pronóstica podrá ser realizada de forma intuitiva o técnica, con el fin de dar una base orientadora para el trabajo a futuro. En cuanto a la función orientadora permite corregir y reorganizar las perspectivas y acciones con las cuales trabajar. Para la función de control, el evaluador posee el control permanente del progreso obtenido, ya sea para mantener informado, para una promoción o una expedición de títulos.
Una de las más importantes es la evaluación formativa, siendo muy importante dentro del proceso de enseñanza-aprendizaje, ya que se encarga de orientar las actividades a través de informes con relación a la forma de obtención de los objetivos. Siguiendo con la misma línea, también se encuentra la función estímulo, un proceso sistemático que aporta al perfeccionamiento permanente. Dentro de este tipo de evaluación encontramos las siguientes funciones: Concreción, Informativa, Interpretativa, Juicio, Decisión.
Para llevar a cabo todos estos procesos, es indispensable que cuando evaluamos hagamos un contraste entre lo que se mide y lo que se quiere lograr, debidamente con criterio, un elemento que sin duda debe ir de la mano de toda evaluación. Para definir los criterios, es necesario que el profesor conozca el área que será evaluada y de esa manera plantear sus pautas. De esa manera los facilitadores conocen la realidad para poder evaluarla.
Tanto los docentes como los alumnos pueden determinar cuánto se ha avanzado o retrocedido el proceso de enseñanza-aprendizaje sobre la base del modelo de evaluación y sus criterios.
Cabe destacar que las evaluaciones de los aprendizajes pueden ser clasificadas según sus criterios, y estas van de acuerdo con la intencionalidad, momento, agente evaluador, referente, la extensión, la intencionalidad diagnostica y la intencionalidad formativa. Dentro de los diferentes tipos de evaluación, existen la autoevaluación, la coevaluación, la evaluación del docente.
Definitivamente, que se puede ampliar muchísimo sobre la evaluación como herramienta, pilar fundamental de la educación, proceso que permite que tanto el profesor como los alumnos detecten las fortalezas para hacer consistentes los aprendizajes y las debilidades para cambiar los métodos, alcanzando una forma a través de retroalimentación.
Por último, es necesario recalcar la importancia de que los docentes sepan cómo usar la evaluación en beneficio del proceso de enseñanza-aprendizaje. Siendo un proceso continuo y personalizado dentro del sistema educativo, donde el objetivo primordial es conocer la evolución de cada participante y de esa manera, tomar las medidas necesarias para reforzar y asegurarse de que todos puedan alcanzar los objetivos educativos definidos en el curso o asignatura.
Resultando ser una gran herramienta útil para tomar decisiones pedagógicas para mejorar el desempeño de cada estudiante, porque los maestros porque tienen la oportunidad de comunicar a los participantes cuáles son los objetivos y expectativas de aprendizaje y les permite comprobar la eficacia de los métodos de enseñanza utilizados dentro de su clase.
Para los participantes, puede servir como motivación positiva para lograr un reconocimiento a su esfuerzo a través de las calificaciones consolidando aprendizaje y aclarando ideas. Aunque al pensar en evaluación educativa por lo general pensamos en exámenes, en la actualidad se extiende el proceso de evaluación a los distintos ámbitos que forman parte de toda la actividad educativa, eso quiere decir que quedan involucrados los docentes, y se incluye a los centros, a la idoneidad de los currículos y también la actividad de las administraciones educativas.
El autor es Periodista y Magister en Docencia Superior


