El desempleo en Panamá, un tema de análisis en el Día Internacional del Trabajador
Hoy primero de mayo se cumplen 136 años de la Gesta de Chicago. Una fecha en la que se rinde homenaje al grupo de ocho trabajadores estadounidenses y sindicalistas que perdieron la vida en las movilizaciones de 1886, a favor de la reducción de la jornada laboral, hecho que posteriormente dio lugar a la conmemoración del 1 de mayo como el día Internacional del Trabajador.
En el caso de Panamá el Día del Trabajador es considerado día festivo al igual que en la mayoría de los países del mundo. Por lo que este día es aprovechado por organizaciones sindicales panameñas para realizar actos conmemorativos, marchas o concentraciones. No solo para exigir mejores condiciones laborales y salariales, sino también para pedir al gobierno la reactivación económica y la creación de políticas que generen más empleo.
En Panamá la situación de crisis causada por la pandemia de la Covid-19 ha incrementado en un 47% el empleo informal. Situación que debe ser analizada profundamente por las autoridades y llevar al Gobierno a revisar sus programas o políticas de generación de empleo.
Conmemorar el Día del Trabajador sin analizar el problema del desempleo y la golpeada economía del país, es deshonrar esta importante fecha, máxime cuando su principal propósito fue la de luchar por las reivindicaciones sociales y laborales, a favor de las clases trabajadoras.
La conmemoración de esta fecha se da en medio de un incremento constante en los precios del combustible, producto del conflicto entre Rusia y Ucrania. Lo que desencadena una espiral de aumento de precios en la canasta básica, transporte, insumos, medicinas, etc.
Hoy día es común escuchar a muchos panameños decir que perdieron sus trabajos y que ahora les toca “buscar el real” o como se conoce en el argot panameño “camaronear”. Mientras que por otro lado, los que aún trabajan apenas les alcanza para sobrevivir, éstos procuran aferrarse a sus puestos de trabajo dando el ciento por uno para echar adelante la economía.
La situación es preocupante si se toma en cuenta que la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá. Organismo que aglutina a más de 1,600 empresas clasificadas en 15 sectores de la economía nacional, ha advertido que los grandes generadores de empleo vinculados directamente a la economía interna como el comercio, la construcción, el turismo y actividades conexas; entre ellas las micro y medianas empresas, aún siguen rezagadas en esa lucha por la reactivación económica.
Si bien el problema del desempleo ya tenía su arrastre, la pandemia fue el detonante para la escalada de despidos y suspensiones de contratos laborales en el sector empresarial. Un sector que para el 2021 llegó a perder cerca de 365 mil empleos formales. Esto se traduce en una gran cantidad de panameños sin trabajo, viviendo del día a día y con una percepción de crecimiento económico desalentadora. A esto hay que añadirle que al no poder cotizar, la Caja de Seguro Social deja de percibir millones de dólares en cuotas obrero patronal, lo que agudiza aún más el convaleciente sistema de salud pública.
Es importante que el Gobierno tome en cuenta que además del crecimiento logístico del país, debe apostar por el crecimiento sostenible de sectores como el comercio, la industria y la agricultura. Más allá del feriado y el descanso, esta es una fecha para poner en perspectiva la situación laboral del país, entendiendo que el trabajo como derecho fundamental y esencial del ser humano, debe estar garantizado.
No es que pretendamos que la Revuelta de Haymarket y los llamados “Mártires de Chicago” pase desapercibida. De hecho, la mayoría de los derechos laborales con los que contamos hoy fueron solicitados por estos obreros. Lo que queremos resaltar es que el Día Internacional del Trabajador, además de ser un día de reflexión y tributo a la fuerza laboral del país. Debe a su vez convertirse en el compromiso ineludible del gobierno quien ante la situación de aumento del desempleo, debe crear los espacios y la oportunidad para que cada ciudadano tenga un trabajo bien remunerado que le permita vivir con dignidad.
El autor es Abogado y Estudiante de Periodismo


