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Pandemia y Educación en Panamá: Obsolescencia del Conocimiento Naturaleza del Cambio

Por: Jorge Darío Díaz Donado | Publicado el: 12 abril 2022



INTRODUCCIÓN

A un año y meses de la declaración de la Pandemia COVID-19 que ha trastocado la vida de la sociedad y la de cada país en particular; consecuentemente ha saturado y en casos llevado al colapso los servicios de salud que obligó a la suspensión de actividades económicas y educativas y otras que implicaban movilidad y contacto social.

A esta pandemia se le ha hecho culpable de la débil capacidad del Estado para enfrentarla y con respuestas limitadas, que han hecho visible y generalizado el conocimiento de los déficits que el Estado tiene con la población de satisfacer mínimamente las necesidades básicas de la misma.

Con respecto a la educación panameña podemos señalar que ante la suspensión de las clases presenciales y la adopción de la modalidad a distancia en sus versiones que denominaron virtual, digital, semipresencial, con módulos, etc.; se observó que se carecía de una infraestructura tecnológica que integrara a todo el país, que la mayoría de la población no contaba con equipos ni instrumentos necesarios, ni siquiera donde operaba esta estructura.  La mayoría de los docentes no domina la metodología correspondiente; los currícula no están adaptados a las modalidades adoptadas; las direcciones regionales no cuentan con personal, recursos financieros ni autoridad para enfrentar la crisis; la comunidad educativa parece inoperante.

Esto no es consecuencia de la pandemia, es el resultado de la acumulación de las correcciones, ajustes e innovaciones que debieron incorporarse y no se hicieron a su debido tiempo.

Las acciones, programas y proyectos ejecutados no se hicieron con la debida profundidad y alcance y en los mejores casos, no pasaron del período de gobierno del proponente.  La experiencia que mayor proyección tuvo fue la Política de Reforma Educativa (1974-1979) que se sustentó en el marco de la Estrategia para el Desarrollo Nacional (1970-1980) que contemplaba al Sistema Educativo en su conjunto, integralmente y en relación con el país.  Como ejemplos sustantivos podemos mencionar: la creación de los Bachilleratos Profesionales y Técnicos; la inclusión en los programas de estudio de las Áreas Científicas, Humanistas y Tecnológicas; las Actividades Extracurriculares y los Ciclos Básicos con internados en las áreas rurales (distritos con mayor pobreza).

Con la derogatoria de la Reforma Educativa (1979) se regresó a los programas vigentes en la década del 60 del siglo pasado, considerados en su tiempo como obsoletos.  El compromiso de formular una nueva propuesta, todavía está en espera.

El hecho que no estemos satisfechos con los resultados de nuestro Sistema Educativo, no nos impide reconocer y valorar que nos ha permitido llegar al sitial en que nos encontramos y formando ciudadanos y profesionales que nos dan la esperanza de que si nos dedicamos con empeño, saldremos rápidamente de las situaciones deficitarias y superaremos el gap tecnológico en que estamos sumidos.

Para superar los efectos de la pandemia y que estos se conviertan en oportunidades para repensar nuestro Sistema Educativo, debemos tener presente que las debilidades que actualmente exhibe el Sistema Educativo, es el resultado de los problemas recurrentes que ha padecido desde sus inicios y a los que se les fue dando soluciones parciales y hoy día con la pandemia los problemas de atención del servicio educativo se han convertido de simples en complejos.  Además de problemas recurrentes que no pudimos solucionar, como tampoco supimos atender información sobre los cambios que se estuvieron produciendo ene la sociedad desde la segunda mitad del siglo XX y que estuvieron incidiendo en todos sus sectores.  Como ejemplo podemos mencionar:  1)   La introducción de la electrónica a la computación, automatización, etc.;   2)   el Dr. Orlando Sandoval en la obra ¿Cómo Organizarnos? (1972), nos advertía que si nos quedábamos estancados con los conocimientos existentes en 1972, en la primera década del siglo XXI, el conocimiento retenido sólo significaría el 3% del conocimiento existente;    3)   Rusell Ackoff, en la obra Rediseñando el Futuro (1990), al referirse al cambio decía que el cambio cambia constantemente y muchas veces ocurre que al demorar en atender un problema, al aplicar la solución, el problema ha cambiado tanto que la solución no resulta efectiva.  Recomienda que para enfrentar los problemas y solucionarlos se requiere nueva forma de ver, pensar y hacer las cosas;   4)   El Dr. José Bernardo Toro en el artículo El Futuro de la Organización Educativa (1974), manifestó que: las Instituciones Educativas comenzaron a existir para dar respuesta a la necesidad de la sociedad de trasmitir su acervo cultural a la población.  Para tales efectos requirió de una organización, una estructura de roles y cargos para su administración.  En alguna forma toda institución siempre enfrenta problemas; si el problema evoluciona, la institución, su organización y administración debe evolucionar o desaparece.  Al cambiar los objetivos de la organización y las condiciones de lo que se realiza (la educación), el modelo administrativo debe cambiar.   5)   Schuarstein, L., en Diseño de Organizaciones: Tensiones y Paradojas (1998), nos señala que “el fundamento de toda organización es velar por la estabilidad de la misma y su continuidad operativa.  De allí que “existen factores constitutivos que tienden a su estabilidad…”  “si pretendemos que la organización subsista, deberemos pensar en los modos de acción compatibles con el sostén y fortalecimiento de dichos factores…” que “refuerzan lo existente…”  “la congelan, evitan que se transforme en otra…”  “y se oponen a lo emergente…”  “la problemática del cambio… no son las metas que se persiguen… sino la dificultad… de cómo lograrlas” (pág. 262-263).

CONCLUSIONES

Conocemos los problemas de nuestro Sistema Educativo, que se originaron desde el nacimiento del mismo y que de simples se volvieron complicados y complejos y se han manifestado en toda su magnitud con la pandemia COVID-19.  ¿Entonces cómo corregimos el “gap”, desde donde estamos hoy día y el mundo actual que vivimos?

En el escrito podemos observar que en las últimas décadas del siglo XX se fueron dando señales de lo que se avecinaba, fueron registradas como innovaciones-cambios a tener en cuenta y aplicarlas, pero individualmente – voluntaria – u ocasionalmente.

Estamos inmersos en un gap educativo con características científicas, tecnológicas, administrativas, financieras, que nos ahogan y solo nos permite ver y dar respuestas paliativas a lo inmediato; lo cual está muy bien pero queda corto para construir el futuro, simultáneamente.  Debemos precisar nuestra situación actual y diseñar lo que debemos hacer para superar el gap, cómo hacerlo progresivamente habida cuenta de las diferencias socioeconómicas-étnicas entre otras, existentes entre las diferentes regiones educativas.

Esto implica formular un plan estratégico, que dejando de lado apreciados prejuicios y experiencias nos permita ver, pensar y actuar con nuevos paradigmas y viendo en perspectivas el futuro de los problemas que queremos resolver.

El Sistema de Educación Superior y la Universidad de Panamá no escapan a este gap, pues contribuyen a formar a los docentes de todos los niveles de educación y profesionales que el país requiere, para lo cual tienen que estar actualizados.  Al respecto, la Universidad de Panamá cuenta con un sistema de planificación, gestión y evaluación académica curricular y programas de formación en tutoría virtual, que no están aprovechados a su máxima expresión.

En general, debemos pensar en un sistema híbrido que contemple en alguna forma lo presencial con lo virtual, sustentado en una infraestructura tecnológica que implique una red que conecte todas las regiones y en la dotación a los estudiantes de los equipos o facilidades para conectarse.  Esto requerirá igualmente una reconceptualización del modelo organizativo, los perfiles de los integrantes, rediseño de las ofertas educativas, entre otras; e imprescindible, la correspondiente Política Educativa.

  • Sandoval, Orlando (1972) ¿Cómo Organizarnos? Editorial Don Bosco. Quito, Ecuador.  151 pp.
  • Ackoff, Rusell (1990) Rediseñando el Futuro.  Editorial Limusa.  México, D.F. 322 pp.
  • Toro, José B. (1974)   El futuro de la Organización Educativa en Educación Hoy.  Perspectivas Latinoamericanas.  Año IV.  -oct.,   N° 23.  31 pp.
  • Schuarstein, L. (1998)   Diseño de Organizaciones – Tensiones y Paradojas.  Editorial Paidós.    Defensa 599.  Buenos Aires.  424 pp.

El autor es Magister en Administración de la Educación, Universidad de Nuevo México, Albuquerque, Estados Unidos.  Fue catedrático universitario en el área de Administración Educativa; ha ejercido consultorías internacionales y diversos cargos directivos de alta jerarquía en la Universidad de Panamá

 

La responsabilidad de las opiniones expresadas y la publicación de los artículos, estudios y otras colaboraciones firmadas, corresponde exclusivamente a sus autores, y no la posición del medio.

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