8 de marzo: Día Internacional de la mujer
Algunas observaciones
El 8 de marzo se conmemora el DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER, cuyo lema para este 2022 fue “Igualdad de género hoy, para un mañana sostenible”.
A lo largo de la historia, el rol de la mujer ha estado cargado de aciertos y desaciertos. El establecimiento del 8 de marzo como el Día Internacional de la Mujer a partir de 1975, por la Organización de las Naciones Unidas, fue el resultado de siglos de lucha en la búsqueda de esa igualdad y del reconocimiento de los derechos de la mujer. Se trata de una fecha sumamente importante para la sociedad total, y para las mujeres en particular; como muestra, no sólo, de la lucha, sino de la valentía y tenacidad de esas mujeres protagonistas que lograron que esta fecha se tenga presente en estos momentos. No fue una tarea fácil, ya que en su trayecto hubo hasta pérdidas de vidas humanas.
Estamos en pleno Siglo XXI con un auge tecnológico y de la comunicación, acompañado de avances en las diferentes áreas del conocimiento, así como mayor movilidad de las personas acortando las brechas geográficas. Todo este avance en general lleva a pensar que también lo hay en la realidad de la mujer.
Este breve artículo sólo busca recordar la fecha y dar un breve esbozo de la situación de la mujer. No pretende ser un referente histórico de las luchas que al respecto se han dado, ni de los logros alcanzados; no terminaríamos. No es cuestión de minimizar lo que se ha hecho, sino de plantear que, quizás, hay algo que no permite que fluyan los derechos de forma igual (casi que de manera natural) entre hombres y mujeres. Al final, la idea sería que no es necesario plantear derechos de uno u de otros, ya que se sobreentendería, que los mismos derechos son aplicados a TODOS.
Hombres y mujeres son iguales por la determinación de ser seres humanos que habitan el mismo planeta; biológicamente son diferentes en términos de constitución y funcionamiento físico. La letra menuda de la diferencia biológica no es permiso de discriminación, segregación o ridiculización de un grupo sobre el otro. Como seres humanos evolucionados, que utilizan la corteza cerebral, no habría necesidad de análisis de destacar un grupo sobre el otro. El pensamiento de orden superior, elevado, maduro y razonable llevaría a considerar que hombres y mujeres son diferentes, pero son iguales a la hora de sus derechos.
De acuerdo con lo señalado, la pregunta de rigor sería: ¿goza la mujer de reconocimiento y ejercicio de sus derechos en términos de igualdad? Si la respuesta es afirmativa, es evidencia de un avance evolutivo; si es negativa, vendría la interrogante: ¿por qué? La realidad de la mujer tiene muchos rostros: de avances y logros, por un lado, y de estancamiento y desigualdad por otro.
Se ha avanzado en términos de leyes, acuerdos, reglamentos y agendas internacionales donde Panamá también ha sido firmante. Se ha derribado, en parte, esas barreras que impedían las aperturas a oportunidades educativas, profesionales, laborales y otras. Muy a pesar de esto todavía hay escenarios sociales enraizados en la discriminación de la condición de ser mujer, impidiendo su pleno ejercicio de sus competencias.
Son diversas las manifestaciones de desigualdad, menoscabando la condición de la mujer. Los derechos de la mujer son cuestiones de los derechos humanos. En este sentido es oportuno señalar la siguiente cita:
“Con la participación y el liderazgo plenos y efectivos de las mujeres en todos los ámbitos de la vida se consigue el progreso para todo el mundo. Sin embargo, las mujeres siguen sin tener suficiente representación en la vida pública y la toma de decisiones, tal y como refleja el reciente informe del secretario general de las Naciones Unidas. Las mujeres son jefas de Estado o de gobierno en 22 países, y únicamente el 24,9 por ciento de los parlamentarios nacionales son mujeres. Al ritmo de progreso actual, la igualdad de género entre jefas y jefes de gobierno tardará otros 130 años”. (Confirmado.com.ve, marzo 8, 2022)
Lo citado se explica por sí solo, evidenciando que persisten deficiencias. Estas deficiencias y desigualdades van a existir mientras la sociedad, como un todo, no acepte y valorice que las exclusiones no permiten el desarrollo pleno de los pueblos y que esto afecta a todos.
Con este artículo se desea sensibilizar en torno a la situación de la mujer, reconociendo que nos atañe a todos, donde cada persona debe responsabilizarse poniendo un granito de arena ya sea para el fortalecimiento de algunos puntos o bien de la disminución de otros. Todos deben promover la participación de las mujeres, ya que ello garantiza mejores niveles de desarrollo social, político, económico para todos como sociedad. Trabajar activamente para la erradicación de la desigualdad, estigma, estereotipos, el machismo, el lenguaje sexista, la violencia hacia la mujer, y muchos otros indicadores de desigualdad.
Referencias bibliográficas
La autora es Doctora en Psicología Clínica Psicoterapeuta Certificada y Profesora de la Facultad de Psicología Universidad de Panamá.


