Las Resoluciones del Nuevo Año
Iniciamos el 2022, lleno de expectativas, algunas constructivas y funcionales otras no tanto, con un sinnúmero de ideas acerca del devenir de este nuevo año.
Realmente es un nuevo año que llega en un momento donde el mundo viene de haber experimentado dos años de pandemia por COVID 19, lo cual nos guste o no, nos ha impactado emocionalmente, que se ve reflejado en los comportamientos con nosotros mismos, los otros y el manejo de las “celebraciones”.
Generalmente la festividad del año nuevo ha estado cargada de “cierta seguridad” que llevaba a las personas a prepararse ambiental, tradicional y otros espiritualmente. Lo importante es que existía cierta motivación positiva, a pesar de ciertas consideraciones personales, es decir se experimentaba cierto entusiasmo. Esto ciertamente ha cambiado, quizás mayormente por la vivencia de la pandemia por COVID 19, cuya característica, mayoritariamente, ha sido la incertidumbre. Incertidumbre que se ha insertado en la mente de las personas, manifestándose en las diversas áreas de la vida: personal, familiar, laboral, social, es decir holísticamente.
En la celebración de un nuevo año se observa un contraste entre la reflexión del pasado y de las expectativas del futuro. Se pueden encontrar prácticas de resolución por lo actuado y proyección del futuro. La invasión de la pandemia a inicios del 2020 ha impactado en el psiquismo de las personas de tal manera que ha bloqueado o interferido con ese permiso natural a disfrutar, soñar y proyección natural que la mayoría de las personas tenían.
Es importante reconocer que los dos años que hemos experimentado esta pandemia ha llevado a un estado de fatiga emocional impactando en el manejo de las diversas tareas, relaciones y situaciones del diario vivir. El manejo que los individuos han hecho de la pandemia por COVID 19 ha sido un proceso dinámico, iniciando con un poco de temor, miedo, ansiedad, luego de tristeza, pérdida, adaptación, y, posteriormente, una pseudoseguridad. Consiste en un proceso individual, así como con características particulares para niños, adolescentes y adultos. Independientemente del esfuerzo realizado para no sucumbir ante esta emergencia sanitaria se ha llegado a un punto de cansancio, tanto físico como emocional, designado como fatiga emocional.
Los cumpleaños, la navidad, la llegada del año nuevo y otras celebraciones importantes deberían ser motivo de alegría; aunque, puede haber personas que, por motivos personales, se retraen y rechazan algunas de estas celebraciones; no obstante, son festividades importantes dignas de ser celebradas.
Uno de los aprendizajes constructivos que ya deberíamos haber logrado con la pandemia es la sana “adaptabilidad” a la crisis no normativa, el uso de diversas estrategias de afrontamiento y resiliencia ante tal realidad avasallante.
Es recomendable hacer uso de la resiliencia y del manejo de las emociones positivas que lleven a que se pueda disfrutar del placer y bienestar, del sano derecho a la felicidad. Es necesario luchar activamente para preservar la salud mental frente al manejo de las festividades a pesar de la pandemia.
Algunas recomendaciones para reconectarse con el sano disfrute del inicio del nuevo año:
- Asumir una actitud positiva
- Flexibilizarse en torno a la manera de pensar y de actuar
- Centrarse en el hoy, abandonando el pasado
- Hacer uso de la creatividad
- No procrastinar.
Se recomienda volver a conectarse con los sueños y esperanzas, con la motivación inherente y necesaria para un funcionamiento mental sano.
“La felicidad y la desdicha dependen de como afrontemos los acontecimientos no de los acontecimientos en sí”
Antony De Mello
La autora es Docente de la Facultad de Psicología de la Universidad de Panamá


