Revisando la Navidad desde la Psicología Clínica
Estamos próximo a la navidad del 2021, que, por segundo año consecutivo vivimos bajo la incertidumbre de la pandemia por Covid 19; no obstante, independientemente de ello, es necesario reflexionar acerca de esta festividad.
¿Qué es la navidad? Pregunta, en apariencia, sencilla y de respuesta ampliamente conocida por muchos, sin embargo, se pueden rescatar algunos puntos importantes. El concepto Navidad proviene del latín Nativitas que significa nacimiento. Es el nacimiento de Jesús de Nazaret, el 25 de diciembre, celebrado por la iglesia católica como la anglicana, así como en la mayoría de las iglesias ortodoxas. Parte de este gran acontecimiento es la celebración de la Nochebuena el 24 de diciembre; así como otros grupos celebran el 26 de diciembre el Second day of Christmas, y otros el 7 de enero. Se trata de una celebración especial y muy valorada para diferentes grupos de personas.
La Navidad fue instituida en el Siglo IV por la Iglesia Latina, particularmente la Sede Apostólica de Roma. Se celebra tan remarcable acontecimiento que es El Nacimiento del Niño Dios, de Jesucristo, del Hijo de Dios. Siendo estos algunos de los conceptos asociados a tan magno evento.
La festividad navideña generalmente ha estado cargada de emociones varias, así como de ideas del compartir tanto con otras personas, así como bienes materiales. El año pasado, 2020, producto de la realidad del virus covid 19 se requirió hacer ajustes, cambios y nuevas adaptaciones al comportamiento referido a la fecha, fue una excepción, llevando a las familias e individuos a disfrutar de la celebración circunscritos a sus burbujas. La proyección para este 2021, se ha flexibilizado un poco, pero siguen un tanto limitadas ya que la pandemia sigue activa. La experiencia de la pandemia en el 2020 y su efecto en las celebraciones de la navidad han llevado que muchas personas estén desmotivadas, incluso “pesimistas”, hasta casi cargados de incertidumbre.
Cada familia vive la navidad de acuerdo con sus prácticas religiosas y culturales las cuales se van insertando en el tejido individual, impactando la manera en que cada persona vive esta celebración. Algunas personas reportan que la navidad les significa:
- Espacio de reflexión
- Alegría y felicidad
- Tiempo para compartir
- Tristeza
- Ansiedad
- Remembranza del pasado perdido
- Proyecciones al futuro.
La idea de este artículo es reflexionar acerca de cómo se experimenta esta festividad, rescatando lo que nos sucede de manera que se lleve al planteamiento de la gran pregunta, si se desea seguir con ese manejo o bien se necesite hacer algún ajuste para el sano bienestar y disfrute de la misma. Se puede dar el caso que se requiera del apoyo de un profesional idóneo que contribuya en este análisis; y, a su vez, a la intervención psicoterapéutica de ser necesaria.
La navidad en la mayoría de los niños está cargada de entusiasmo, ideas mágicas y fantasiosas. La familia alimenta la mente de los chicos, haciendo “cartitas al Niño Dios”, dándoles regalos, motivándolos en su espíritu navideño; todo este conjunto de ideas y prácticas impactará, positiva o negativamente, en el manejo futuro que se dé de esta celebración. Algunas personas reportan tristeza, ansiedad y añoranza por lo perdido, dado que estos sentimientos se fueron albergando desde pequeños o adolescentes, y, cuando adultos, se revelan con mayor intensidad.
Al preguntarle a una persona ¿cómo es tu navidad? Puede emitir las siguientes respuestas:
- Positivas o cargadas de recuerdos, motivaciones y anhelos. Reportan una amplia narrativa de risas, alegrías, y del compartir con otros.
- O bien que señale que la fecha no es motivo de celebración sino de dolor y tristeza, tanto por el recuerdo de lo pasado como de la proyección del futuro. A veces indican que les da migraña, que rechazan la festividad y no saben por qué.
Lo que se reporta, positivo o negativo, tiene su razón de ser; la mayoría de las veces están cargadas de experiencias pasadas. Cuando se describe que la navidad no es motivo de alegrías sino de rechazo y malestar, implica que algo sucedió, en algún momento, que llevó a la persona a asociar la navidad y esas emociones. Puede deberse a conflictos reprimidos. No se tienen que buscar experiencias negativas súper detalladas, pueden ser “recuerdos vagos” de palabras, y actitudes que se dieron en el pasado, y se quedaron impresas como tal y ahora solo salen a flote.
Que agradable es escuchar a algunas personas hablar con sumo entusiasmo la espera, preparación y celebración de esta festividad, cargada de alegría y felicidad. Se preparan tanto ellos mismos en “su interior”, así como su exterior, decorando sus casas y la preparación de las comidas; que son manifestaciones placenteras de una de las principales celebraciones del catolicismo que es el nacimiento de Jesús.
Una vez se haya realizado el análisis acerca de nuestro rol en esta celebración, es bueno reconocer que se tiene derecho al disfrute, que se puede reparar estas memorias tristes o ansiosas, por otras funcionales, saludables y de mayor madurez emociona.
La autora es Docente de la Facultad de Psicología de la Universidad de Panamá


