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Trabajando Psicológicamente el Abuso Sexual

Por: Francisca Domínguez Núñez | Publicado el: 12 diciembre 2021



En dos artículos anteriores se trabajó el tema de la violencia sexual: el abuso sexual infantil y el incesto. Ahora revisaremos el tema del tratamiento psicoterapéutico.

El abuso sexual infantil es una de las experiencias más hiriente, dolorosa, traumática y con múltiples consecuencias para el menor u adolescente y su familia. Las consecuencias van a variar en términos de: tipo y frecuencia del abuso, edad del menor, el abusador, su rol y edad; el papel ejecutado por la familia (principalmente la madre) una vez develada la información. Lo señalado consigna lo importante que es recibir un tratamiento psicológico idóneo.

El tratamiento psicológico para las personas que han experimentado esta experiencia son variados: pueden ser de corte individual, grupal y/o familiar. Variado son los tratamientos por la misma naturaleza del abuso.

¿Por qué es importante recibir un tratamiento psicoterapéutico?

El haber experimentado una experiencia sexual abusiva trae consigo el padecer ciertas consecuencias desagradables, daño al cuerpo, a la mente, los afectos y las relaciones, en menor o mayor medida. Algunas consecuencias se pueden dar al momento, otras a mediano o bien a largo plazo; la experiencia señala que siempre van a ver consecuencias leves o más graves. Esto justifica o son razones suficientes para involucrarse en un tratamiento psicoterapéutico idóneo. El planteamiento no sólo es sanar el trauma, sino, además, de reconectarse con ese niño interior no herido, soñante, feliz y con proyectos de vida.

¿De qué depende el tratamiento?

Quizás la variable más importante sea no negar lo sucedido, visibilizarlo y verlo en la justa medida de lo que es: un delito que altera el desarrollo de la víctima. El momento más oportuno para iniciar esta reconstrucción es inmediatamente el menor lo reporte y se hayan hecho los peritajes forenses pertinentes. Es primordial tomar en cuenta el momento de la crisis, necesidades específicas del menor y de la severidad de sus problemas, características del niño: edad, capacidad verbal, madurez Echeburúa y Guerricaechevarría (2000).

¿Cuánto tiempo se debe estar en tratamiento psicoterapéutico?

Los tratamientos psicoterapéuticos idóneos pueden ser a corto, mediano y largo plazo. La duración del tratamiento va a depender de los objetivos que se hayan propuesto. Algunos objetivos pueden ser dirigidos al alivio de los síntomas o bien trabajar lo traumático. El tratamiento puede durar el tiempo que le tome al menor entender, integrar y resolver aquellas experiencias que afectan su desarrollo, cuando logre relacionarse de manera sana, que recupere la confianza o bien que logre optimizar aquellas potencialidades que fueron afectadas. La idea no es olvidar es “integrar” sin tanto dolor.

Algunas generalidades que debe cumplir el tratamiento psicoterapéutico:

El tratamiento psicoterapéutico debe estar sobre una base sólida de “seguridad”, respeto y empatía. Un tema que las víctimas se quejan con mucha frecuencia es el temor a la “retraumatización”, que es hacerles “padecer nuevamente” por el sufrimiento experimentado; la estrategia correctiva debe ser buscar un profesional idóneo, competente y certificado que esté verdaderamente “atento” a las necesidades de la víctima. Que el menor sepa y sienta que se está “con él/ella” disponibles para ayudarle, que puede contar y confiar en su terapeuta.

Algunas consideraciones específicas del tratamiento

Para su mejor organización se puede dividir en dos ejes: el individual y el familiar. Veamos el familiar:

  • La familia del menor agredido. La familia del menor o adolescente, o sus cuidadores, deben estar para “apoyar, guiar, fortalecer, acompañar, cuidar y, garantizar, la seguridad del menor”. Hay familiares que reportan estar enojados, tristes e incapacitados para ayudar al menor, no obstante, lo más importante es “estar allí”, y no abandonar física o emocionalmente al menor en tremenda batalla que está lidiando. Buscar asesoría profesional si ve “atormentado o sin respuesta” ante las preguntas o conducta del menor. El avance, recuperación y “reconstrucción psíquica” del menor va a depender de este último punto.

En el eje individual:

  • Eliminar los rastros de culpa que haya
  • Fortalecer la idea que la familia lo protegerá en torno a que el abuso no se repetirá
  • Enfatizarle que puede salir adelante, que lo superará, que no será rápido ni automático, que, incluso, puede ser doloroso; no obstante, se logra superar dicha experiencia
  • Reestructurar cualquier idea distorsionada que haya acerca de algún tema relacionada a la agresión experimentada
  • Restablecer y fortalecer la idea de que su cuerpo les pertenece y es bueno, así como su sexualidad.

Sólo se han expuestos algunas ideas centrales que deben estar presentes en cualquier tratamiento de estos menores agredidos sexualmente, no obstante, es un tema mucho más amplio y complejo. Es así, que consideramos que un tratamiento ideal sería aquel que pueda combinar o integrar la atención individual, la grupal y familiar.

Referencia bibliográfica

Echeburúa, E. y Guerricaechevarría, C. (2000). Abuso sexual en la infancia: víctimas y agresores. Barcelona: Ariel

Portillo, R. (2001). Tratamiento psicológico  de niños victimmas de abuso sexual. Recuperado de Psiquiatria.com
La autora es Docente de la Facultad de Psicología de la Universidad de Panamá

 

La responsabilidad de las opiniones expresadas y la publicación de los artículos, estudios y otras colaboraciones firmadas, corresponde exclusivamente a sus autores, y no la posición del medio.

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